"El tiempo es lo más valioso que tenemos, y hay que aprovecharlo"

Daniel Pinilla. Periodista y escritor

El sevillano afincado en El Puerto presenta esta tarde en el ECCO su primera obra, 'Polifemo vive al Este', un libro de viajes donde el autor recorre los rincones más desconocidos de Europa.

El escritor y periodista Daniel Pinilla, en una imagen reciente.
El escritor y periodista Daniel Pinilla, en una imagen reciente.
Tamara García Cádiz

28 de noviembre 2014 - 05:00

"Soy Nadie". Ulises no le reveló su nombre a Polifemo. Y esta treta le libraría de la ira del resto de cíclopes cuando el intrépido viajero atravesara el ojo del ser con una estaca en llamas. ¿Quién te dejó ciego Polifemo?. "Nadie, ha sido Nadie". Este pasaje de la Odisea inspiraría al periodista Daniel Pinilla para dar título a su primer libro, un libro de viajes, un recorrido por "la trastienda de Europa", dice, rotulado como Polifemo vive al Este. La renuncia de la identidad, el propio juego que encierra, y esa misma combinación "de trascendencia y violencia" que se relata en la historia de Homero es para el sevillano, por un lado, "la esencia de la historia de Europa del Este" y, por otro, "la definición de esa parte de viaje interno que tiene todo viaje". Porque Daniel Pinilla cogió la mochila, compró un billete de ida hacia Centroeuropa y partió a descubrir esos rincones "aún desconocidos" de esa otra parte del continente. Sus vivencias se encuentran resumidas en esta obra debut que esta tarde, a partir de las siete, se presenta en el Espacio de Creación Contemporánea. Un acto que culminará con un aperitivo servido por el restaurante portuense Plato al Centro.

"El tiempo es lo más valioso que tenemos, y hay que aprovecharlo", sentencia el periodista que hace un año dejó el rotativo en el que trabajaba desde hacía más de 10 años (Marca) y se lanzó a cumplir un sueño que acariciaba como gran amante de la historia y ávido lector de los maestros del género como Kapuscinski, Kaplan y Evelyn Vaugh.

"Me fui en febrero con billete a Budapest y con una pregunta en la cabeza, ¿cuáles son los límites que definen a Europa del Este? A día de hoy, y después de casi tres meses de viaje, no sabría decirte", ríe el escritor que, además de hacer parada en capitales y lugares más reconocibles del territorio, se centró en explorar los rincones menos conocidos de los confines de Europa. "Quise ver qué quedaba de esa parte del bloque oriental porque yo soy muy escéptico sobre cómo nos informamos. Vivimos de titulares, de 140 caracteres, de flashes informativos pero, desde aquí, ¿sabemos qué está pasando realmente en Bagdad?, ¿sabemos de la realidad actual de Kosovo?, ¿conocemos qué ocurre en la última república soviética de Europa?, porque todavía hay una que no está reconocida por la ONU, Transnistria", se pregunta Pinilla que se contestó con un hermoso periplo que ayudará también al curioso lector a despejar las dudas.

Ese territorio ubicado entre Ucrania y Moldavia es uno de los lugares que más ha sorprendido al autor, al igual que Kurdistán y la parte más oriental de Turquía. "También fue muy interesante cuando llegué a Ucrania, un día después de la votación para la secesión de Crimea, o cuando descubres que hay aún muchos países no reconocidos por la comunidad internacional, pueblos desaparecidos, o conocer más de cerca el genocidio armenio, uno de los genocidios más olvidados..."

"No sé -valora Pinilla- pensamos que nuestro mundo ya está perfectamente cartografiado, que desde google maps podemos localizar cualquier lugar, que nuestros límites están perfectamente definidos... Y para nada, lo que ha ocurrido con Crimea es sólo un ejemplo, pero conviene conocer la realidad de los turcos en Chipre, las consecuencias de la guerra de Siria o ese maravilloso lugar que se llama Abjasia, una república independiente que no está reconocida por la comunidad internacional (sólo Rusia, Nicaragua y Venezuela la consideran un Estado independiente de Georgia)".

En Polifemo vive al Este y en su web www.polifemovivealeste.com, el periodista nos da buena cuenta de esta, su particular, odisea, que, asegura, "no ha requerido de una gran infraestructura económica". "Me he movido en transporte público y con poco equipaje, soy bastante espartano para viajar, y, bueno, con el idioma, pues hay lugares en el que sólo te vas a entender por gestos", ríe el periodista que, reconoce, que aunque el estilo de su obra es la de "un libro de viajes, un cuaderno con las crónicas de mi día a día", no puede huir "del relato periodístico". "También el libro también está muy documentado para explicar la historia de los lugares por donde pasearemos", asegura.

Pero este no es el final de su particular viaje. Sólo de la primera etapa. Daniel ya tiene otro billete de ida, esta vez para Centroamérica donde pretende pasar un par de meses a partir de finales de diciembre.

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