
Vía Augusta
Alberto Grimaldi
Insostenible
DE POCO UN TODO
NO escondí nunca mi conservadurismo, y eso explica que ahora conocidos y saludados me feliciten efusivamente por la victoria del PP. Como sospecho que mi cara de escepticismo les choca un poco, voy a explicar mis prevenciones.
El discurso de Rajoy antes y durante la campaña ha coincidido con el del balcón de Génova, ya victorioso. Ha apelado a la serenidad, al diálogo, a la mano tendida a todos, a evitar los conflictos, a no crear problemas y a enfrentarse lo primero (¿y lo único?) a la crisis. Usando una metáfora deportiva, que es lo que a él le va, Rajoy quiere jugar por el centro del campo, evitando el cuerpo a cuerpo y con pases cortos, seguros y constantes, como la selección española y el Barça, acaparando la posesión de poder, digo, de balón.
En principio, está muy bien y tanto en la selección como en el FC Barcelona han demostrado que así se cosechan grandes éxitos, siempre y cuando se marquen goles y no se relaje uno en los amistosos. También estoy de acuerdo en que el primer gol ha de ser a la crisis y pronto. Es la manera de desatascar el partido, deshaciendo el catenaccio de los mercados financieros. Las dos estrategias de Zapatero no sirvieron: ni la de que el extremo caracoleando solo y gustándose por la banda izquierda hasta la línea de fondo y más allá, a su bola; y luego, con la desesperación del resultado adverso, la de colgar balones histéricos e inofensivos sobre el área contraria. Yo creo a Rajoy cuando afirma que se va a esforzar y que su prioridad es levantar esto.
Lo que me preocupa es su posterioridad. Imaginemos que en economía consigue remontar el marcador como deseamos todos y ya es difícil. ¿Será capaz entonces de afinar su estrategia? Aquí urge reorganizar la defensa frente a los nacionalismos soberanistas, lo que exigirá ciertos encontronazos, alguna que otra entrada dura y menos manos tendidas. Y sería básico para conseguir el rearme moral y de valores de la sociedad, esto es, para marcar nuevos goles, más fulminantes, jugar al contraataque en política institucional, cultural y educativa. Porque a medio plazo la economía requiere gente formada intelectual y éticamente, pero, además, porque de lo contrario, en cuanto medio se arreglen las cuentas, volverá a ganar la izquierda, que juega en casa. Este ha sido el análisis de alguien tan sibilino y curtido como Alfonso Guerra. Rajoy necesita buscar, pues, más verticalidad, velocidad e incisión. Y en esta segunda parte, aún más que en la primera, tengo serias dudas. Un golecito en economía y dale al tiqui-taca y nada más, sería pan para hoy (lo que no es poco), pero hambre para mañana.
También te puede interesar
Vía Augusta
Alberto Grimaldi
Insostenible
El mundo de ayer
Rafael Castaño
Velero de dos velas
Quizás
Mikel Lejarza
Trump y la diabetes
La aldaba
Carlos Navarro Antolín
EE.UU., el rugido de la fiera
Lo último