Enrique / García / Máiquez /

La querencia

Su propio afán

21 de junio 2015 - 01:00

LA política española cae a la izquierda. A Ciudadanos le va mucho más pactar con el PSOE que con el PP, y exige mucho menos a Susana Díaz que a Cristina Cifuentes. El PSOE se tira a los brazos de Podemos. Y Podemos a los de Bildu y al monte. Mimetizado con el ambiente, el PP sigue buscando el centro. Que se le escapa porque el centro es un concepto relativo y el PP es el partido, no de la derecha, no, pero sí a la derecha.

Aprovechando que hoy Rajoy estará pendiente del Diario, pues su dedicación es indesmayable y ningún periódico trae tanta información deportiva como el nuestro tras el partido del Cádiz en Bilbao, digo, aprovechando, me permitiré darle un consejo. Don Mariano, entiendo que usted no haga muchos cambios, para qué, si no piensa cambiarse usted. Pero si quiere ganar las elecciones, necesita, antes que nada, un partido de derechas real, que le quite votos.

Si me da dos minutos antes de pasar a las páginas deportivas, se lo explico. Tiene usted razón -por mucho que el dato me deje en la marginalidad- en que el PP ha perdido votantes por el centro. Basta ver la diferencia de votos fugados a Vox (derecha) y a Ciudadanos (centro). Además el centro es el caladero perfecto para recoger las papeletas que el miedo a la radicalización de Podemos y de su aliado el PSOE arrastrará a aguas más calmadas. Impecable análisis, sin duda.

El problema: mientras no haya un partido más a la derecha del PP, la derecha será el PP. Levántese usted un momento (perdone que le exija este esfuerzo) e identifique, como en Barrio Sésamo, su mano izquierda y su mano derecha. Ahora dé un enérgico paso lateral hacia la izquierda. Su mano derecha ¿se ha transformado en mano izquierda? ¿No? ¡Cómo! ¡Pero si ocupa el lugar donde antes estaba la izquierda! Insista. Dé otros dos pasos más hacia la izquierda. Y la derecha sigue siendo derecha, ¿será posible? Hasta que no haya nada ni nadie más a la derecha que el PP, el PP no podrá estar a la izquierda de nadie ni de nada. No podrá ser el centro.

Siendo el centro donde las elecciones se ganan, hágame caso y deje que surja (o fomente subrepticiamente) un partido conservador que le quite cinco o diez escaños. A cambio, le dará el centro y, por tanto, treinta escaños más. Y hará algo de contrapeso a la querencia ideológica hacia la izquierda de toda la sociedad. Encima, ese partido no podrá pactar más que con usted. Es la solución, en serio.

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