Julio Diamante descubre las claves del guión de cine

El director presentó ayer su libro 'De la idea al filme', en un acto conducido por el programador de Alcances, Javier Miranda

El programador de Alcances, Javier Miranda, junto con el cineasta gaditano Julio Diamante.
El programador de Alcances, Javier Miranda, junto con el cineasta gaditano Julio Diamante.
Tamara García / Cádiz

17 de septiembre 2010 - 05:00

"La cosa más bonita que puede ocurrir en el cine es que una afirmación tomada como intocable sea, al tiempo, desmontada por una obra". Julio Diamante, autor de estas palabras, no es un hombre de dogmas. "Con cada afirmación que hago estoy invitando al lector, al espectador, a su relatividad", advierte, lúcido y minucioso, durante la presentación de De la idea al filme en su tierra natal.

Alcances, cómo no, ese festival al que ha permanecido unido durante muchos años, fue el foro elegido para dar a conocer el último libro del veterano cineasta en el que reflexiona, de manera teórica y práctica, sobre la construcción del guión cinematográfico.

"En el festival Julio siempre ha tenido un lugar especial. Tanto en el año 96, cuando le dedicamos una retrospectiva, como el año pasado ya que esa edición coincidió con la inauguración de una calle en Cádiz con su nombre", precisa, minutos antes de la intervención del protagonista, el presentador del acto y programador de la Muestra Cinematográfica del Atlántico, Javier Miranda.

Y es que el veterano director encarna "a la perfección" esa "dicotomía" que define a Alcances. Por un lado, el apoyo al cine "más joven y rompedor a través del documental" y "el cuidado y la atención al pasado ya que tenemos 42 años de existencia", prosigue Miranda.

Diamante asiente agradecido y toma la palabra para hablar de las dos armas principales con las que ha enfrentado la escritura de esta obra, su experiencia personal y "la claridad" de su prosa. "He tenido en cuenta, y así lo he querido reflejar, que la claridad es una alta virtud en este tipo de trabajos. Por eso siempre he procurado expresarme de la manera más accesible al lector porque mi intención era hacer un libro útil", asegura.

Porque De la idea al filme es una guía, un camino, un faro para no perderse. "Pero no me gustan los dogmas, todo es material para reflexionar y discutir", insiste Diamante justo antes de detallar con mucha precisión cada parte de la obra editada por Cátedra.

"La idea es la concreción de un tema. El tema es lo que flota en la mente del señor que se enfrenta a un folio en blanco. Pero la idea, la idea argumental, es algo más concreto. Desde ahí se inicia el viaje que concluye con una película terminada", dilucida.

La idea será el primer ladrillo en la construcción del guión que el director nos desenmaraña, primero, desde el punto de vista teórico. Así, nos enseñará qué es la sinopsis, "que no son dos líneas como se suele hacer sino de 12 a 15 páginas más o menos", dice; el tratamiento; el guión literario y el guión técnico, "aunque éste último no se utiliza mucho en el cine europeo, sobre todo, por temas de producción ya que cuando te pones con el guión aún no sabes en qué escenarios vas a rodar", apunta.

La primera mitad de De la idea al filme -donde también se incluye un prólogo del profesor Santos Zunzunegui y un texto de José Luis Borau, ambas piezas alabadas por Diamante en la presentación- concluye con una reflexión sobre "la responsabilidad del creador cinematográfico y la responsabilidad del espectador" ya que, arguye, "el cine , por el poder de sus imágenes y por ser una potencia popular, siempre tiene detrás las garras de los intereses económicos y políticos que lo quieren controlar".

"En la segunda parte, más práctica, sólo he intentado -continúa- mostrar las inquietudes que tuve al hacer estos guiones, mis posibles virtudes y mis indudables limitaciones". Con este objetivo analiza desde su primera pieza Antes del desayuno a la hermosa La Carmen, pasando por Veláquez y lo velazqueño, la controvertida Los que no fuimos a la guerra, Tiempo de amor, El arte de vivir, Helena y Fernanda (Neurosis) y su documental sobre "el bailaor y bailarín", define, Vicente Escudero, para después concluir declarando su "gran pasión" por el flamenco. Hasta un apunte por peteneras hubo...

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