Fallece el sacerdote Félix González Moral, que fuera vicario general y judicial
El sacerdote burgalés llegó a Cádiz en el año 1956 al acceder al Cabildo, del que más tarde sería deán, por oposición
La Iglesia gaditana perdió en el día de ayer a uno de sus grandes responsables durante el siglo XX. El sacerdote Félix González Moral fallecía a los 91 años de edad y después de una larga trayectoria en la diócesis gaditana.
González Moral era de origen burgalés, siendo el menor de 18 hijos de una familiar de labradores. Tras estudiar Humanidades, Filosofía, Teología y Derecho, en el año 1956 se trasladó a Cádiz para participar en unas oposiciones a canónigo de la Catedral (cuando los canónigos accedían por oposición), comenzando ahí una profunda relación con la ciudad e implicación en la Iglesia diocesana.
De su amplia trayectoria destaca, sin duda, el período en que González Moral desempeñó el cargo de vicario general de la diócesis; algo que ocurrió tanto con Antonio Dorado -que lo eligió a los pocos días de tomar posesión de la diócesis- como con Antonio Ceballos -que lo mantuvo en su primera etapa-.
También llegó a ser deán del Cabildo Catedral (en los años en los que, por ejemplo, se llevó a cabo la gran restauración de la custodia del Corpus), donde ha desempeñado los cargos de Penitenciario, Maestrescuela y Arcipreste desde que accediera por oposición en 1956. Y además de esto, fue vicario judicial, notario mayor de la diócesis o secretario del Tribunal Diocesano.
González ha impartido también clases en el seminario diocesano, donde fue profesor de Teología Moral, Filosofía, Sagrada Escritura y de Derecho Canónico, ya que González era doctor en Derecho Canónico por la Universidad Gregoriana de Roma. Y ha sido capellán de Instituciones Penitenciarias en la Prisión Provincial de Cádiz, o delegado de las hermandades de la diócesis, donde dejó profunda huella no exento de polémicas por la contundencia de sus decisiones. Ya por último, González Moral fue capellán en las carmelitas descalzas (en la plaza de Argüelles) y en el tanatorio, según recordaba ayer José Antonio Hernández Guerrero.
La claridad de ideas y la exactitud de sus juicios son dos de los aspectos que han definido la trayectoria de este sacerdote. "En todos estos ministerios, Don Félix con su actitud seria, con su talante ponderado y con su porte correcto ha mostrado una estricta sujeción a las enseñanzas de la Iglesia, una irrenunciable fidelidad a los diferentes obispos, una lealtad plena a sus compañeros y una generosa disponibilidad a los fieles", destacaba ayer Hernández Guerrero, que recordaba a sus sobrinos Alberto, Pilar y Matilde (esta última monja carmelita descalza).
Los restos se trasladaron ayer al tanatorio Virgen del Rosario, de la capital. A las doce y media del mediodía de hoy se aplicará la misa corpore insepulto en la Catedral. Descanse en paz.
No hay comentarios