El Molino, al borde de la ruina

El Molino de Mareas del Río Arillo

El histórico equipamiento del Río Arillo está a punto de llegar a una situación de abandono sin retorno

El Ayuntamiento reclama a Costas que evite su pérdida

Estado de una de las zonas del Molino
Estado de una de las zonas del Molino / Román Ríos

El Molino de Mareas del Río Arillo está a punto de pasar un punto de no retorno y llegar a un estado de ruina en buena parte de su edificación imposible de solventar.

La mayor parte de la edificación se levantó en el siglo XVIII y es hoy uno de los escasos ejemplos que quedan de los numerosos molinos de mareas que funcionaron en la costa gaditana. Su ubicación fronteriza entre Cádiz y San Fernando le da también una imagen especial, casi un icono de la Bahía y un ejemplo, también, de abandono privado y público de nuestra patrimonio.

Es, también, un ejemplo del escaso interés que hay por potenciar el lado gaditano del Parque Natural de la Bahía, donde las inversiones de mejora y mantenimiento no parecen llegar al término de la capital.

Mal estado en muchos de los sillares
Mal estado en muchos de los sillares / Román Ríos

Y es, igualmente, un ejemplo de la inoperancia de las administraciones públicas. Éstas llevan más de dos décadas peleándose entre si para ver qué se hace y quién lo hace para salvar al Molino; años también invertidos en asumir la propiedad en manos de la Unión SalineraUnión Salinera.

Fue en 1998 cuando el Ayuntamiento, entonces en manos del PP, dio los primeros pasos para expropiar el terreno. Llegó incluso a elaborar un proyecto, con un coste cercano al millón de euros, para su rehabilitación una década después, tras afrontar obras, en 2007, de consolidación de la estructura para evitar su derrumbe. En todo este tiempo, sin embargo, no se ha logrado una acción en común entre todas las administraciones implicadas, ni cuando éstas han tenido un color político coincidente.

El gobierno de Adelante Cádiz también ha insistido ante el gobierno central para la recuperación de este patrimonio, sobre el que incluso se han elaborado proyectos privados para lograr su salvación. Sin embargo, no ha habido avance alguno.

El teniente de alcalde de Urbanismo, Martín Vila, se lamenta: "Costas no está ni se le espera". Alerta el edil sobre el estado del Molino de Mareas y de la falta de responsabilidad de la administración central. Pero explica este silencio poniendo como ejemplo el estado del frente amurallado costero en la propia ciudad. "Vas por la ciudad y no se ven únicamente deterioros puntuales de la muralla, sino de zonas hundidas, como la del Vendaval, que se encuentra cerrada al paso de los peatones desde hace un año, a apenas unos metros de un colegio público. Y Costas ni está ni se le espera".

Un simple recorrido, hoy, por toda la estructura del Molino de Mareas, hace saltar aún más las alarmas. La protección instala por el Ayuntamiento hace ya una década da la sensación que resulta insuficiente ante el fallo estructural del conjunto, con un importante desgaste de buena parte de los sillares.

Frente a ello, la iniciativa privada sí está trabajando desde hace unos meses en la recuperación de Santibáñez, donde piensa recuperar algunos edificios antiguos, aunque no del valor histórico que tiene el Molino de Mareas, dentro de un proyecto global de desarrollo sostenible de esta zona.

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