"Siento conculcada mi libertad de expresión, absolutamente"

El docente del IES La Caleta dueño del polémico cartel rechaza "la censura de opiniones de que he sido víctima" y acusa a Bernal Andamoyo de "faltar a la verdad"

El sindicato CGT apoya al docente del Instituto La Caleta y defiende el carácter laico de la educación.
El sindicato CGT apoya al docente del Instituto La Caleta y defiende el carácter laico de la educación.
Beatriz Estévez / Cádiz

12 de diciembre 2009 - 01:00

"Siento conculcada mi libertad de expresión, absolutamente. Y así lo he expresado de forma clara en un claustro". Estas palabras las rubrica José Manuel López, profesor propietario del cartel alusivo a la religión fuera de la escuela y que la Delegación provincial de Educación ha ordenado, a través de un requerimiento, retirar del pasillo del Instituto La Caleta donde llevaba colgado unos siete años. Asegura el docente que lo que reza en el cartel es "una expresión absolutamente legítima que mantienen sindicatos y organizaciones sociales de diversa índole". Entiende que la orden de retirada de la lámina obedece a un acto de censura, y es por ello que ha realizado un recurso de alzada a ese requerimiento de la Administración educativa.

A estas declaraciones suma que Manuel Bernal Andamoyo está "faltando a la verdad". Esa persona es el padre de un alumno del Instituto que en 2006 lo denunció ante la Policía por, según manifestó a este medio, "los insultos que dirigió a menores, entre ellos mi hijo, en contra de su libertad de creencia religiosa".

No obstante, López mantiene que ni el hijo de Bernal Andamoyo ni ningún otro alumno del IES La Caleta "ha sido nunca insultado por mí. Y prueba de ello es que la policía, tras su denuncia y las declaraciones pertinentes, no le dio curso a la denuncia y se archivó".

Asimismo, agrega el docente que ese progenitor falta a la verdad porque a este medio dijo que su denuncia no la motivó el cartel, y "en su denuncia a la Policía sí hizo referencia a la existencia del mismo. Además, tuvo la desfachatez de afirmar que el equipo directivo del centro dificultaba el normal desarrollo de las clases de Religión, cosa absolutamente falsa". Niega también que ningún juez desviara el caso a la vía administrativa, "sino que la Delegación de Educación recibió de oficio una copia de la denuncia presentada en el Juzgado de Instrucción número 1, por considerar que el tema corresponde a las instituciones educativas".

Bernal Andamoyo dijo en sus declaraciones a este medio que su denuncia la interpuso sólo en la Policía. Sin embargo, el profesor del IES La Caleta afirma que la Delegación de Educación recibió también otra copia de la denuncia remitida por el Obispado de Cádiz con una nota de queja sobre el incidente.

Y critica que ese padre oculte que se reunió con el AMPA del centro y con la docente de Religión para interponer una denuncia colectiva, "y por la falta de apoyo la realizó de forma individual, sin mediar ninguna solicitud de explicación de lo ocurrido por parte de la tutoría ni entrevistándose conmigo".

Ante todo esto, el enseñante expone que si Bernal Andamoyo mantiene lo dicho en este medio, "o lo demuestra ante la justicia competente (no ante la justicia divina) o me veré obligado a tomar medidas".

Señala López que como muestra de la "inconsistencia de su denuncia o al menos como muestra de su total incoherencia, no sólo no cambió a su hijo de centro sino que no presentó ninguna queja verbal ni escrita por el hecho de que en el curso siguiente (2006/07) yo le diera clase con absoluta normalidad, como sucedió". Y añade: "Su hijo terminó con éxito el Bachillerato en un centro donde, supuestamente, había sido insultado en lo profundo de sus creencias".

El profesor de Educación Física afirma que todo esto quedó reflejado en su declaración ante la Policía en septiembre de 2006, y también lo expresó en su entrevista, ese mismo mes, con el inspector de zona que realizó las gestiones oportunas para esclarecer el caso. De esas gestiones realizadas por la inspección salieron dos órdenes: una informando a la directora del centro para que se adoptaran las medidas necesarias para quitar el cartel, y otra hacia su persona en la que se afirmaba que se había extralimitado profesionalmente y que de continuar así se podrían derivar responsabilidades disciplinarias.

A ambas órdenes contestó el docente. Dijo por escrito que se negaba a retirar el cartel por no considerarlo ofensivo, y se negó también a aceptar que se extralimitó profesionalmente "al dar mi opinión sobre cualquier tema que centre el interés de mi alumnado, asumiendo la posibilidad de que de mi actitud se puedan derivar responsabilidades disciplinarias".

En estos tres años "de silencio administrativo por parte de Educación" el cartel ha permanecido, junto con muchos otros, en el centro. Pero el nuevo director del IES La Caleta le comunicó el primer día del curso actual que lo había quitado por considerarlo ofensivo. Es en ese momento cuando se reabre un proceso que el profesor creía zanjado. "Yo insisto en la legitimidad del discurso que afirma que la religión no debe estar en las aulas de la enseñanza pública, en la legitimidad de un discurso que mantiene que la enseñanza pública (sostenida con fondos públicos) debe ser laica, racional y científica. Y ese discurso no ofende a nadie", explica.

Por tanto, defendió que el cartel debía permanecer en el centro. Pero tras entrevistarse con el inspector el 29 de septiembre, éste le remitió un requerimiento ordenándole la retirada "de inmediato" del cartel; y en el que por un lado conmina al director a comunicarle cualquier información relevante referida al seguimiento de dicha medida, y por otro, el inspector se compromete a realizar un seguimiento periódico del cumplimiento de dicho requerimiento.

Desde ese día el cartel no cuelga en el Instituto. Pero José Manuel López no se ha quedado cruzado de brazos. Ha realizado un recurso de alzada a dicho requerimiento que sigue su curso administrativo, y también ha recurrido a su sindicato y a la solidaridad de un sector importante del profesorado "para mostrar mi rechazo a la falta de libertad de expresión y a la censura de opiniones legítimas de que he sido víctima".

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