Romería en el Campo del Sur en Cádiz
Los Cabildos Catedral y Municipal acudían en procesión a la ermita del castillo de San Sebastián
Arreglo del arrecife “entre dos mares ”para el paso de autoridades y peregrinos
En 1793 el obispo suspendió la romería debido a los excesos que allí se producían

Cádiz/Cádiz tuvo una importante romería en honor de San Sebastián, patrono contra la peste, durante gran parte de los siglos XVI, XVII y XVIII Esta fiesta, precedida de la correspondiente procesión a la capilla del castillo de San Sebastián, tenía lugar en el interior de dicha fortaleza y posteriormente en el Campo del Sur. El obispo Martínez de la Plaza suprimió dichos festejos en 1793.
Según Adolfo de Castro, en 1457 llegó a las costas de Cádiz un barco veneciano con enfermos de peste entre la tripulación. Las autoridades gaditanas les ofrecieron el islote donde hoy está situado el castillo de San Sebastián para que allí pudieran los enfermos pasar la cuarentena. En gratitud, los venecianos levantaron una capilla en honor al abogado de los enfermos de peste, San Sebastián, y la remataron con el león de San Marcos, escudo de Venecia.
La procesión a la capilla de San Sebastián, ya propiedad municipal, comenzó en el año 1514, con motivo de una epidemia de peste ocurrida en nuestra ciudad. Santiago Casanova, cronista oficial de Cádiz, señala que ambos Cabildos, Municipal y Eclesiástico, decidieron marchar conjuntamente en gratitud al santo todos los 20 de enero. La procesión partía de la Catedral y no llevaba imagen alguna. Tras los rezos oportunos regresaba a la Catedral. Los fieles permanecían en esos primeros años en las afueras de la capilla, donde colocaban casetas de lona y consumían algunos productos en alegre romería.
Pero en esos años no existía arrecife alguno y la procesión, para llegar a la ermita, tenía que discurrir de piedra en piedra. La hora de salida del cortejo se fijaba en función de la marea y en ocasiones había que buscar otra fecha debido al mal tiempo.
Por fin en 1618, como indica Adolfo de Castro, el Ayuntamiento acordó componer el camino “entre dos mares” para que pudiera discurrir la procesión. Y así se efectuó celebrándose procesión y romería con gran asistencia de público.
Hacia 1695 el camino sobre las piedras que llegaba hasta la ermita quedó inservible. En esos años la romería se trasladó definitivamente al Campo del Sur. Mientras tanto, en alguna ocasión, la imagen de San Sebastián fue llevada al cercano castillo de Santa Catalina donde tenía lugar la procesión del Cabildo Catedral y Municipal.
Gracias a los donativos de algunos fieles, el arrecife pudo ser recompuesto, pese a que, como señala Castro, el obispado negó su auxilio debido a la escasez de fondos. El Ayuntamiento sí mostró interés, puesto que el islote de San Sebastián era el único sitio “para las ocasiones en que Cádiz padezca el mal contagioso, pues a no tener esta isleta cercada de mar para que las personas puedan purificarse con los vientos que allí corren, hubiera más contagios debido a la estrechez de sus calles”.
También se procedió al arreglo de la capilla, donde se encontraba una excelente imagen de Nuestra Señora del Buen Viaje, que contaba con mucha devoción entre los gaditanos. Para el arreglo de la capilla, recordamos que todavía de propiedad municipal, se utilizó el viejo retablo de la también capilla municipal de San Pedro que se encontraba en la iglesia de San Juan de Dios. La reapertura de la capilla se llevó a cabo con toda solemnidad el 20 de enero de 1699.
Corresponden esos años a los de mayor auge de la romería, que ya se llevaba a cabo de manera definitiva en el entonces extensísimo Campo del Sur. Algunos viajeros han dejado cuenta en sus memorias de esta romería, como Henry Swilburne en su libro 'Viajes', citado por Casanova, en el que describe la romería de 1775. Numerosas tiendas de lona que servían manjares y vinos de toda clase en un ambiente relajado y con excesos de todo tipo.
Estos excesos fueron los que llevaron al obispo Martínez de la Plaza a suprimir la romería y trasladar la procesión a la iglesia de San Lorenzo. En una resolución de 179, el prelado de la diócesis señaló que la romería se llevaba a cabo de forma “disonante con los sagrados ritos de la iglesia, pues aquellas gentes, muy distantes de toda devoción, se proponían hacer un día de campo y diversión profana, recreo y convites, y lo que es más, con criminales alianzas”. En consecuencia y aprovechando también que el camino hacia la ermita estaba intransitable debido a los temporales, acordó que la procesión votiva de ambos Cabildos, se llevara a cabo a la iglesia de San Lorenzo.
Desde entonces y hasta bien entrado el siglo XX la procesión de San Sebastián transcurría desde la Catedral a San Lorenzo y regreso, llevando en procesión una imagen del santo.
El castillo de Santa Catalina fue cedido a la autoridad militar con ocasión de la guerra con los franceses, en 1810, y con objeto de alojar a las tropas del duque de Albuquerque que llegaron hasta Cádiz. La notable imagen de San Sebastián que se encontraba en su capilla fue llevada, creemos, a la iglesia Castrense en años posteriores.
La procesión a San Lorenzo, cada 20 de enero, se mantuvo hasta la llegada de la Segunda República. Los primeros años, el paso de San Sebastián eran llevados por cuatro capitanes del Ejército, en razón a que el santo había sido tribuno militar del ejército de Roma. En la misma no faltaba un piquete militar dando escolta y la correspondiente banda de música. La imagen del santo marchaba en el seno del Cabildo Catedral con todos los beneficiados y regresaba a la Basílica de la misma manera.
En la Catedral de Cádiz existe una capilla dedicada a san Sebastián y en la misma hay un cuadro del santo obra de Andrea Ansaldi de enorme mérito.
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