Una sincera amistad
Varias asociaciones en la ciudad están implicadas en la conservación y mejora de elementos patrimoniales destacados, como la Catedral, el Museo o Santa María

Hay amistades de todo tipo. Las hay buenas, pero también no recomendables; las hay de toda la vida y otras que surgen con el paso del tiempo. Y también las hay que se crean por un fin concreto. En una sociedad que vive siempre reclamando a otros la necesidad de arreglar cualquier tipo de problema llama poderosamente la atención la existencia de diversos colectivos que en su día se crearon con un único fin: actuar y contribuir a la conservación y mejora del patrimonio de la ciudad. Ya sea un edificio en concreto, como puede ser la Catedral o el Monasterio de Santa María, o sobre piezas artísticas de interés, como las que atesora el Museo Provincial de Cádiz. Asociaciones de amigos, se hacen llamar. Y esa amistad ha quedado más que demostrada a lo largo de estos años y ha vuelto a ponerse de manifiesto esta misma semana, cuando una de estas entidades recibía una importante donación para actuar sobre el Monasterio de Santa María y otra iniciaba unas obras de restauración en la Catedral.
La Asociación de Amigos del Monasterio de Santa María se creó hace ahora dos años de la mano del sacerdote José Luis Sibón, que no dudó en iniciar esta aventura para salvar el convento de las concepcionistas, que se encontraba en situación alarmante ante la indecisión y la falta de medios de las administraciones públicas. El presidente de la entidad, Antonio Jiménez, asegura que su único objetivo es "ayudar a las monjas". Para ello, cuentan ya con alrededor de un centenar de socios, entre los que Sibón se preocupó de que hubiera profesionales que conocieran los trabajos que necesitan realizarse en el monasterio, lo que ha supuesto a la postre toda una ventaja a la hora de preparar y redactar proyectos. "Creímos necesario contar con profesionales, y tenemos en la junta a dos arquitectos y un aparejador", explica Jiménez.
Esta entidad tiene establecida unas cuotas mensuales (a partir de 2 euros) y ha venido realizando diversas campañas e iniciativas puntuales, lo que unido a donaciones puntuales (como la anunciada esta semana por Cádiz Ilustrada) y a la aportación de la propia comunidad de religiosas concepcionistas les ha permitido ya ejecutar importantes trabajos, como el adecentamiento de las fachadas del edificio, el arreglo de las cubiertas que estaban en mal estado (posiblemente lo más preocupante de un inmueble de estas características) y la intervención en las zonas que peor estaban en la iglesia (como la cúpula central o el suelo), centrando ahora los esfuerzos en la Casa del Capellán.
También ha sido noticia esta semana la Asociación de Amigos de la Catedral de Cádiz, que con fondos propios está acometiendo ya la restauración de las imágenes de los Patronos que lucen en la fachada principal de la Catedral. Francisco Arenas Martín es el presidente de este colectivo que se creó hace unos veinte años. "Cuando estuve en Sevilla destinado comprobé cómo los sevillanos cuidaban mucho las cosas de su Catedral. Y entonces al regresar a Cádiz le planteé la propuesta al entonces obispo, Antonio Dorado, que aceptó sin contemplaciones", explica Arenas. Desde entonces, el alrededor de medio centenar de gaditanos que conforman esta asociación "civil" -remarca Arenas- "que hemos creado para sacar pecho en momentos determinados" ha llevado a cabo importantes actuaciones, como la colaboración en la restauración de la Custodia del Corpus o la restauración de los Patronos de La Roldana que reciben culto en el interior de la Seo.
El Museo de Cádiz cuenta también con una asociación de amigos, que se reconstituyó en 2008 después de que una entidad anterior cesara su actividad en los años 70 o los 80. Los objetivos principales de este colectivo es adquirir obras para donarlas al museo, o intervenir piezas del propio museo. Entre los ejemplos, cita Pedro Fernández la adquisición de varios grabados o de una pintura italiana al óleo sobre tabla, o la restauración del imponente cuadro La caída de Murillo del andamio. Para todo ello cuentan con alrededor de 45 socios, a pesar de que hace unos años alcanzaron los 70. Cosas de la crisis. Todos abonan una cuota mensual de 10 euros, con los que ya están programando las actividades que llevarán a cabo (entre ellas algunas intervenciones, adelantan) este curso.
En el camino, lamentablemente, se quedó otra iniciativa destacada en la ciudad. Se trata de la Asociación de Amigos del Patrimonio, que se creó en 2007 para intervenir piezas destacadas en la ciudad pero que, reconocen los fundadores, no tuvo la aceptación esperada. Pese a ello, llegaron a firmar un interesante convenio con el Ayuntamiento, por el que los fondos que lograra la asociación para acometer restauraciones patrimoniales cada año (a partir de un mínimo de 12.000 euros) sería igualado por la administración local. Este convenio nunca se llevó a la práctica, cayendo en el olvido esta Asociación de Amigos del Patrimonio. No obstante, una entidad gaditana volcada con el patrimonio pretende ahora recuperar estas condiciones para intentar recuperar poco a poco piezas patrimoniales de interés. Y todo ello por amistad.
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