Mucho más que un suplente, Manolín Bueno

Empezó y se retiró en el Balón, mientras que en el Cádiz apenas estuvo una temporada hasta que lo traspasaron. Jugó 248 partidos en 12 años en el Madrid casi se retira del fútbol a los 16 años.

Manolín Bueno (dcha) saludando a Santiago Bernabéu en 1966. El presidente le impidió fichar por otro club.
Manolín Bueno (dcha) saludando a Santiago Bernabéu en 1966. El presidente le impidió fichar por otro club.

28 de noviembre 2015 - 01:00

TODAVÍA hay quien piensa que Manolín Bueno se limitó a desempeñar el papel de suplente de Gento y que no jugaba nunca. Sin embargo, la realidad es que permaneció durante 12 temporadas en el Real Madrid, club con el que disputó 248 partidos. En los 118 encuentros oficiales que jugó marcó 27 goles. Entre 1959 y 1971 ganó ocho Ligas, dos Copas de Europa, una Intercontinental y tres copas de España (entonces del Generalísimo). El Real Madrid, en su página oficial, lo incluye entre los jugadores de leyenda.

Manuel Bueno Cabral (Sevilla, 1940) tiene sus orígenes futbolísticos en el viejo campo del Mirandilla, que estaba junto a la plaza de toros, en Asdrúbal. Allí vivía y trabajaba su abuelo como conserje. Su familia era de origen sevillano, y su padre jugaba en el Sevilla como portero, por lo que su madre fue a dar a luz a la casa familiar. Se bautizó en la parroquia de San Román, ante el Señor de los Gitanos. Pero al poco tiempo regresaron para a vivir en el campo del Mirandilla. Su padre también se vino a jugar a Cádiz. Manolín estudió en el colegio de los Salesianos. Ejerció como recogepelotas y acudía a recuperar los balones que caían en la plaza de toros.

En 1955, cuando fue construido el estadio Ramón de Carranza, la familia Bueno se mudó allí. Su padre pasó a ser conserje del nuevo estadio y masajista del Cádiz. Manolín estuvo como recogepelotas en el partido inaugural entre el Cádiz y el Barcelona. Pero su sueño era ser futbolista. Empezó en el Balón y debutó en el Cádiz con 17 años. Apenas pudo jugar una temporada como cadista. Entonces la delantera estaba formada por Lorente, Bolea, Eloy, Moreno y Bueno. En agosto de 1959 vino el Real Madrid para disputar el Trofeo. En las vísperas, se jugó un amistoso entre el Cádiz y el Rapid de Viena. Manolín Bueno tuvo una gran actuación. El Cádiz ganó por 3-1 y el extremo zurdo amarillo fichó por el Real Madrid.

Las 12 temporadas de Manolín Bueno como madridista coincidieron con el periodo de más esplendor del club blanco. Es cierto que fue suplente de Gento, ya que jugaba en el mismo puesto, aunque Manolín disputó algunos partidos como extremo derecho. Le perjudicó que entonces no se permitía ningún cambio en los partidos. Iban convocados 15 futbolistas y los cuatro que no jugaban se quedaban en la grada. En su última temporada en el Real Madrid, cuando esta norma cambió, jugó más de 20 partidos de Liga, y marcó siete goles.

Al llegar a Madrid, se alojó en la pensión de doña María, en la calle Narváez. Por allí coincidía con otros jugadores solteros del Real Madrid y del Atlético, así como algunos toreros. Allí residió hasta que se casó en 1963 con la gaditana María del Carmen Monge Alvarado. Han sido padres de tres hijos y tienen ya cuatro nietos.

Aquel Real Madrid era un club en el que había grandísimas figuras, empezando por Di Stéfano. Nada más llegar Bueno, ganaron la Copa Intercontinental. Su nivel no era el de un suplente.

A lo largo de esas 12 temporadas, pidió en numerosas ocasiones que lo traspasaran. Entonces existía el derecho de retención y los futbolistas no podían irse si su club no lo permitía. Estuvo a punto de fichar por el Barcelona, muy interesado en contratarlo. Tras varias negativas, por fin hubo acuerdo para cerrar la operación, cuando el entrenador azulgrana era César. Pero, a última hora, fue a verlo Raimundo Saporta, directivo madridista, y le dijo: "Bernabéu se ha arrepentido y no te permite fichar por el Barcelona. Porque si juegas cinco partidos seguidos se tiene que ir él". Con ese dinero, el Barcelona fichó a Mendonça, del Atlético de Madrid.

A lo largo de su carrera, recibió múltiples ofertas. Di Stéfano se lo quiso llevar al River Plate y al Valencia cuando era entrenador. También lo querían el Sevilla, el Español y clubes extranjeros, como el Manchester United de Bobby Charlton, la Juventus o el Mónaco. En todos los casos se negaba Santiago Bernabéu, que le tenía un gran cariño. Cada vez que iba a jugar, le preguntaba a Manolín: "¿Lo vamos a bordar?".

Para contentar a Bueno y a otros futbolistas que jugaban poco, a Bernabéu se le ocurrió organizar unos partidos amistosos los jueves, que disputaban los suplentes del Real Madrid contra equipos extranjeros y de Segunda División. La delantera suplente estaba formada por Canario, Pepillo, Mateos, Rial y Bueno, lo que da idea del potencial. Esos partidos dejaron de organizarlos ante el coste de las primas. Los jugadores cobraban 500 pesetas por ganar y 100 pesetas por cada gol. Ganaban hasta por 9-0. Y algunos futbolistas titulares, entre ellos Di Stéfano, pidieron jugar.

En la selección española era preseleccionado habitualmente. No pudo debutar porque se lesionó antes de un partido frente a Checoslovaquia, cuando el seleccionador era Balmanya. En la selección B jugó10 partidos. Formaban la delantera Zaldúa, Adelardo, Marcelino, Fusté y Bueno. Todos, menos Manolín, llegaron a ser titulares de la selección A.

En el Real Madrid le dieron la baja en 1971, después de su mejor temporada, cuando más había jugado. Curiosamente, salió del Real Madrid el mismo año que Gento, al que aspiraba a sustituir la temporada siguiente. Pero perdieron la final de la Recopa frente al Chelsea. Bernabéu se enfadó y decidió hacer una limpieza de jugadores, sin mirar a quien.

Fichó por el Sevilla, en el que jugó dos temporadas como titular. El equipo descendió a Segunda, tras empezar muy bien. Manolín fue titular en ambas temporadas. Ahí tuvo una experiencia muy triste, el día que murió Berruezo, en Pasarón ante el Pontevedra.

En 1973, cuando regresó a Cádiz, Gutiérrez Trueba lo quiso fichar. Aunque Balmanya estaba interesado, hubo ciertas dificultades, y el propio Bueno aconsejó que ficharan como extremo izquierdo a Boni, al que había conocido en el Sevilla. Prefirió jugar dos temporadas como aficionado en el Balón de Cádiz, el club en el que empezó y se retiró.

No llegó a cuajar como entrenador. Dice que lo aburrieron, y que quizá no hubiera servido, por su carácter. No obstante, estuvo como segundo de Enrique Mateos, el año del histórico ascenso a Primera, con Manuel de Diego en la presidencia. Después entrenó un año al San Fernando,.

Tampoco necesitaba el fútbol. En el Real Madrid ganó lo justo para vivir. "No me engañaron en los negocios, como le pasó a otros jugadores", dice él. Se compró un piso e invirtió razonablemente en edificar y en negocios con familiares. Conoció unos tiempos en los que se ganaba poco en el fútbol, excepto las grandes figuras.

Ahora Manolín Bueno lleva una vida tranquila. Acude a La Escalerilla con los amigos, y a ver al Cádiz en Carranza. "Algunas veces me entran ganas de bajarme", me comenta. Al Real Madrid lo suele ver por televisión. Mantiene los contactos con los veteranos blancos y acude al Bernabéu de vez en cuando. Entre sus mejores amigos han estado Pachín, Zoco, Pirri, o el portero Miguel Ángel, que fue padrino de su hijo. Su debilidad siempre fue Di Stéfano, a quien consideró como un padre. Y tiene una buena relación con Gento. "La culpa no fue suya, sino mía -dice Manolín-, porque si hubiera sido malo me hubieran echado".

Nunca fue malo, sino Bueno. Uno de los mejores, como futbolista y como persona.

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