La Cartuja, ante una apresurada contrarreloj para acoger todo un Barcelona-Real Madrid
Fútbol | Copa del Rey
La dimensión de la final acentúa el foco sobre el estado actual de las obras y si está garantizado que acabarán a tiempo
Este viernes, la consejera Patricia del Pozo informará sobre los plazos y habrá una reunión federativa para el reparto de entradas y precios
¡Barcelona-Real Madrid el 26 de abril en la Cartuja!

Sevilla/Se suele decir que Real Madrid y Barcelona “juegan en otra liga” distinta al resto del fútbol español por la enorme dimensión deportiva, económica y social de ambos clubes y su influencia en distintos estamentos, deportivos y extradeportivos. Y la realidad lo volvió a corroborar desde el momento en que el árbitro andaluz José Luis Munuera Montero dio los tres pitidos finales en la vuelta de semifinales entre Atlético y Barça, que consumó un clásico en el Estadio de la Cartuja el próximo sábado 26 de abril.
Desde ese miércoles por la noche, un foco de amplitud nacional apunta al estado de las obras del recinto cartujano. Y en el terreno de juego, entre excavadoras y con parte de los asientos de las gradas nuevas (las más cercanas al campo) por instalar, se afanaban ayer, por fin, en colocar los tepes de hierba, como reflejaba una foto captada por el portal digital deportivo Relevo.
Ante la propensión a generar debate por todo, con más o menos fundamento, será muy oportuna la información que en la mañana de hoy va a ofrecer a los medios de comunicación la consejera de Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía, Patricia del Pozo, quien ya estuvo hace dos semanas supervisando el estado de las obras junto al nuevo presidente de la RFEF, Rafael Louzán.
El ente responsable del fútbol español, que también es el organizador del torneo más antiguo a nivel nacional, como es la Copa del Rey, también ha convocado una reunión para hoy en la que se fijará el cupo de entradas para Barcelona y Real Madrid. Ha sido habitual que los dos finalistas y la Española se repartan un tercio del cupo cada uno, pero –ahí de nuevo entra lo de “la otra Liga”– todo apunta a que esta vez los clubes van a disponer de un 40% cada uno y que la RFEF verá reducida su parte al 20%.
Son sólo tres las semanas que quedan hasta esa lujosa finalísima, con lo que ha surgido una espontánea contrarreloj a todos los niveles: la Junta, la Federación Española, los dos colosos que litigarán por el título y los aficionados madridistas y barcelonistas repartidos por toda España. Es muy probable que Sevilla, ese sábado 26 de abril, reciba una afluencia de visitantes nunca vista para una final, ya que en las poblaciones de la provincia, Andalucía y Extremadura es numerosísima la legión de seguidores azulgranas y blancos que van a ver muy apetecible echar el día en Sevilla y disfrutar del ambiente previo a una final, tengan entradas o no. El precio de las mismas también se fijará en la reunión de hoy.
La ampliación del graderío con la supresión de las pistas de atletismo va a elevar a 70.000 el aforo cartujano, que está a punto de acabar la primera fase de su remodelación. La segunda, con un presupuesto de unos 100 millones de euros, empezará a principios de 2027 y durará un año y medio. El fin, tener un estadio top para el Mundial de 2030, donde el recinto es sede fija, al margen de disputas.
Uno de los puntos que también necesita una revisión, después de años y años de quejas antes y después de partidos o conciertos multitudinarios, es el de los accesos al recinto y la movilidad de los ciudadanos.
Cuarta final de Copa para el Barcelona en Sevilla y segunda para el Madrid
La final copera del día 26 de este mes será la segunda para los madridistas en Sevilla y la cuarta para los barcelonistas. También será la décima vez que la capital andaluza reciba el último partido de este torneo, las siete últimas consecutivas en una serie reciente que se inició en 2019 en el estadio Benito Villamarín, precisamente con el Barça como protagonista ante el Valencia, equipo éste que se la llevó por 2-1. Las otras seis fueron en la Cartuja, en la que también estará el equipo catalán, ahora en un clásico. Los azulgranas se estrenaron en Sevilla en 1925, también cuando esta ciudad acogió su primera final de Copa, en aquel caso en el ya desaparecido estadio Reina Victoria, donde se impusieron por 2-0 al Arenas de Getxo. La segunda ocasión fue la mencionada edición de 2019 en el campo de Betis y la tercera, la de 2021, ya en la Cartuja, donde se impuso al Athletic Club por 4-0, con lo que ahora aguarda a su cuarta comparecencia en una final de Copa en Sevilla. El Real Madrid, por su parte, se estrenó en Sevilla recientemente, en 2023, cuando en el recinto poncino se midió al Osasuna, al que venció por 2-1, con lo que ahora, en el mismo escenario, afronta su segunda final hispalense y también con ganas de repetir el éxito de la primera. Para este partido, en el que el Real Madrid y el Barcelona se medirán por octava vez en una final de Copa, el estadio de La Cartuja lo recibirá de estreno con unas diez mil localidades más de aforo, al pasar de las aproximadamente sesenta mil a las algo más de setenta mil.
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