Manuel Ponce, 'Wito', Cartelón de Oro 2025: “Todavía hay sitios donde la gente me pide el romancero de la Lewinsky”
Con más de 30 años de romanceros, recibirá el reconocimiento de una modalidad “con mucho nivel y muchos aficionados”
Orden de semifinales del COAC 2025
Manuel Ponce Calvo ‘Wito’ recibirá mañana, en la final de romanceros, el Cartelón de Oro en reconocimiento a una trayectoria carnavalesca de más de 30 años. Con siete premios –primeros en 1991 con ‘De la plaza de mayo a la plaza de abastos’ y en 1994 con ‘Un peazo congreso’–, “algunos cajonazos”, recordados romanceros y mucha calle, charlamos con el gaditano antes de este momento especial.
Pregunta.–Este jueves será un día bonito para usted al recibir el Cartelón de Oro de los romanceros, ¿cómo se siente ?
Respuesta.–Pues estoy muy contento, satisfecho, porque bueno esto siempre lo he hecho de una manera totalmente, digamos que no por la fama, sino para disfrutar del Carnaval, de la rima, con los amigos y con los aficionados que les gusta el romancero.
P.–¿Y cuántos años con el cartelón?
R.–Llevo 35 años saliendo a la calle. Muchos años de romanceros y algunos en chirigotas callejeras. Otras veces he hecho un mixto, que es fusionar romanceros y chirigotas callejeras, y he ido a veces al concurso y otras veces no. En total, estuve recopilando y creo que tengo 21 romanceros que he hecho en febrero, para concurso o fuera de concurso, y otros 22 para amigos, para cumpleaños de amigos, para una acción dentro de la empresa o cuando se hicieron los 30 años del Hospital Puerta del Mar con su historia; para la SailGP para los regatistas o para un homenaje al Manteca que le hicieron en 2003 en el Ayuntamiento de Cádiz, con muchos famosos. Recuerdo que el Masa me encargó, junto con Camilo, este romancero y mira, quedamos en hacer un cuarteto para el Falla y nunca lo pude hacer.
P.–Y entre tantos carnavales vividos y tantos romanceros, ¿le tiene a alguno mejor recuerdo, más cariño por algo?
R.–Hay uno que hice sobre Monica Lewinsky, la becaria del presidente de los Estados Unidos ( era ‘Las mil noches de Hortensia Lewinsky’, tercer premio). Eso fue en el 99, hace 25 años, pues todavía hay sitios donde la gente me lo pide y que pase eso quiere decir que pegó, que gustó, aunque no ganara. Y para mí ese con ‘Eterno repetidor’, de los hermanos Barba, y ‘La granja de desintoxicación del Carnaval’, del Gómez, creo que son tops. Ahora la verdad es que hay romanceros muy buenos pero vamos a ver con el tiempo los que perduran. Además, antiguamente la gente no presentaba mucho las coplas en la calle, ahora todo el mundo habla, y tengo también buenos recuerdos de una fusión que hicimos de chirigota callejera con romancero, metiendo algunas cuartetas de romanceros. El año pasado vi una así de El Puerto y también me gustó y me lo recordó.
P.–¿Alguna anécdota que se le venga rápida a la memoria?
R.–Una vez me pasó en el concurso que invité a un amigo con una risa muy pegadiza y el chaval se reía antes de tiempo y el chiste no se escuchaba nunca. Llegó un seguridad del Falla y le dijo incluso que como siguiera riéndose lo echaba, porque claro se reía todo el teatro. Y cuando se acabó la actuación, que me arruinó, me dijeron los compañeros: quillo te han boicoteado, ¿tú quieres que subamos y le digamos algo? Y digo cómo vamos a decir nada, si la culpa es mía, que lo he invitado yo.
P.–De hace 35 o 25 años hasta hoy en día, ¿ha cambiado mucho la modalidad?
R.–Yo creo que es la modalidad de moda, que tiene muchos seguidores, muchos aficionados que les gusta hacer romanceros y muchos a los que le gusta seguirlos, y que contrasta con lo que fueron los inicios, que éramos 10 o 15 romanceros en la calle. Este año hay más de 50 en el concurso y habrá 20 más en la calle que no han ido seguramente al Falla. Hay un público específico de romanceros, y creo que ahora hay mucho nivel, van diez compañeros a la final pero podrían ir más. Antiguamente había tres premios y ahora cinco y podría ganar cualquiera de ellos. Así que me parece que están muy trabajados y elaborados, por los menos los de concurso buenos.
P.–¿Y cuesta mucho hacer un buen romancero?
R.–Hay mucho trabajo detrás pero hombre yo ya he cogido soltura (ríe). Me cuesta más para que lo interprete otra persona pero si es para mí, me inspira y me gusta el tema, lo hago en dos días. Luego si es verdad que después me pongo a perfeccionarlo y me puedo llevar un mes. Y yo soy mucho de actualidad. Cuando empecé romanceros, las bases decían que “se premiará la actualidad de la noticia” y por eso este año también lo haré. Yo creo que el Carnaval debe ser transgresor, en contra de los poderes y con la libertad de expresión, que tiene la parte de humor y la parte de crítica. Aunque en los últimos años, y no hablo de romanceros sino el Carnaval en general, creo que la gente se ha acomodado. Cada uno puede tener las ideas que quiera pero hay que ir con la actualidad y este año también lo haré lo más actual posible.
P.–Pues cuéntenos, ya que este año no va al concurso, ¿con qué le podremos ver en la calle?
R.–No iba a salir pero al final este año voy a hacer de Donald Trump y de última hora. Porque a mí me gusta interactuar con el público, que es mejor para la calle que para el concurso, y voy a pedir a la gente que me vaya haciendo proposiciones de reales decretos para firmar, más en directo imposible, a ver cómo sale.
P.–¿Y cómo ve la calle?
R.–A mí me encanta pero cada vez me gusta menos. Antes había menos agrupaciones y la gente salía a escucharlo todo y te respetaban. Hoy en día escuchan sota, caballo y rey y el resto le trae sin cuidado. Me está recordando como la Semana Santa, veo la salida de este y la recogida de otra, y el resto a tomar cubatas y molestando a las procesiones. Está muy difícil y hay muchos compañeros que cuando se pone difícil tiran de cuplés pero yo soy más de romancero clásico.
Temas relacionados
No hay comentarios