"Hay barcos a los que solo les van a quedar las algas para pescar" tras quedar fuera de las cuotas de atún rojo

La pesquería artesanal exige una mejor distribución de las autorizaciones para la explotación en el Estrecho "porque nos están llevando al desmantelamiento de la flota"

Varias especies tradicionales han desaparecido o están muy mermadas desde la expansión del alga invasora en la zona

La pesca de atún rojo comienza este viernes en el Estrecho con una cuota de 1.561 kilos por buque, "migajas" para Fenapa

Pesqueros tradicionales del Estrecho en la captura del atún rojo
Pesqueros tradicionales del Estrecho en la captura del atún rojo / Efe

Buena parte de la flota artesanal que faena en la provincia de Cádiz clama al cielo ante las perspectivas que se les presenta. El último jarro de agua fría les ha caído encima tras el reparto de las cuotas de pesca de atún rojo establecido por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Llevan años reclamando que se establezca una redistribución para que algunos barcos que a día de hoy no tienen autorización para pescar atún rojo, puedan hacerlo. Sin embargo, sus peticiones continúan sin ser atendidas.

Nicolás Fernández es el gerente de la Organización de Productores Pesqueros de la Lonja de Conil y es tajante a la hora de hacer un análisis sobre la situación. "Solo se pueden pescar algas y atún, y las algas no las podemos comercializar". Propone una solución para que 116 barcos con base en los puertos entre Conil y La Atunara (La Línea de la Concepción) aseguren el mantenimiento de la producción. Esta propuesta pasa por aumentar en 230 toneladas la asignación de la cuota a la pesca tradicional y que se distribuya de igual modo entre la flota, a un máximo de 2.500 kilos por barco. Actualmente las autorizaciones y la cantidad se fijan a través de una serie de listas con atribuciones diferentes, lo que deja a algunas embarcaciones sin posibilidad de explotar el atún.

Las listas

La pesquería del atún rojo está regulada por la Secretaría General de Pesca que clasifica en diferentes listados las autorizaciones para las embarcaciones de pesca tradicional. De este modo, la flota del Estrecho de Gibraltar cuenta con embarcaciones en la lista B que pueden capturar entre 4 y 5 mil kilos de atún rojo y pueden gestionar sus cuotas, traspasarlas o cederlas.

Otra serie de barcos tradicionales están en el listado H, cuya limitación de capturas no alcanza los 1.600 kilos de atún y tienen una serie de condicionantes como las fechas de pesca (que comienzan este 4 de abril) y no poder comprar o traspasar sus cuotas. Existe otra lista G con atribuciones de pesca menores a los 500 kilos, otra para los barcos de artes menores del Mediterráneo (captura accidental) y luego están los que ni aparecen. Barcos que no están en ningún listado y por tanto no pueden explotar la pesca del atún rojo porque se dedicaban a otras especies que han ido desapareciendo del caladero.

La propuesta al Gobierno es un mayor reparto para que los 116 barcos tradicionales (que no están dentro de la lista B) puedan homogeneizar sus cuotas en 2.500 kilos de atún, ya estuvieran en la lista G, H o en ninguna. Para eso haría falta ampliar la asignación de cuota para estos barcos en 230 toneladas, una parte de las 700 que se amplió en 2023 por la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Rojo (ICCAT). La cuota asignada para el conjunto del país en este 2025 repite la cifra del año anterior, 6.784 toneladas.

El origen

El reparto del atún rojo proviene de un Real Decreto en 2019. Como explica Nicolas Fernández, "por entonces no teníamos el problema del alga invasora ni la recuperación definitiva del atún rojo. En 2020 se vive un antes y un después en la pesquería del Estrecho". Reclama, por tanto, que se revisen las autorizaciones porque las condiciones del entorno han cambiado. Antes la flota se dedicaba a otras especies que ahora no están. Y utiliza algunos datos para ejemplificar sus argumentos. De pez sable se capturaron 800 toneladas en 2015, en 2019 se limitó a 636 kilos y en 2020 ya no había. Del voraz se cogieron 200 toneladas en 2015 y en 2019 bajó a nueve. Cherna prácticamente no se ve, el jurel de fondo se ha reducido y para encontrar los pescados que quedan en el caladero (corvina, choco, pargo, bocinegro o borriquete) hay que alejarse del Estrecho y buscar la zona de poniente.

Ante tal situación y con el atún en recuperación, plantean que entrar o ampliar las cuotas de esta pesca les salvaría. "No queremos quitarle capturas a ningún segmento de la flota que ya la tienen asignadas, ni a las almadrabas, ni al cerco ni a otras pesquerías como Canarias". Lo que proponen es utilizar los porcentajes que el ICCAT permite ampliar las cuotas para la redistribución mencionada. "Se están saltando la Ley de Pesca Sostenible y la Política Pesquera Común", que regula que haya un reparto a las flotas que más lo necesitan. "El Gobierno no puede mirar para otro lado porque nos están llevando al desmantelamiento de la flota", concluye Fernández.

La bocana del puerto de Conil

En estos días el puerto de Conil está esperando también la apertura de la bocana del puerto. Es necesario hacer un dragado para retirar la arena que tiene casi bloqueado el puerto pesquero y que ha convertido en un peligro la entrada y salida al recinto por mar. Capitanía Marítima de Cádiz ha enviado una nueva resolución con una batimetría actualizada y se ha procedido a efectuar el balizamiento y la señalización lumínica. Debe ser cuestión de días que la draga llegue al puerto de Conil para que pueda comenzar a trabajar, aunque el temporal que ha saltado puede retrasar las labores.

Nicolas Fernández solicita una solución a largo plazo para que el año que viene no se repita el mismo problema. "Todos los años tenemos la misma historia". Explica que se acumula mucha arena detrás del espigón exterior del puerto proveniente de las playas de Cortadura, Camposoto, Barrosa y Roche hacia las dunas móviles del arenal de Barbate. Una posible solución sería utilizar estos áridos cuando se hagan regeneraciones de estas playas, aunque eso será algo que tendrán que sentarse a hablar las diferentes administraciones (nacional y autonómica) para encontrar una vía definitiva que no obligue a dragar la bocana cada año.

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