Nuevo éxito de público en las VIII Jornadas de la Sal y el Estero

Gastronomía

El patio el de la Bodega de Mora permitió a los comensales disfrutar sentados de las tapas

Más de 6.300 tapas se han servido por parte de los establecimientos participantes

El buen tiempo permitió a los comensales disfrutar del patio de la bodega.
El buen tiempo permitió a los comensales disfrutar del patio de la bodega. / D.C.

La Bodega de Mora de Osborne ha acogido este domingo la octava edición de las Jornadas de la Sal y el Estero, una cita gastronómica ya más que asentada en el calendario de eventos de El Puerto de Santa María. El escenario escogido en esta ocasión era un guiño al 250 aniversario del Grupo Osborne, que se ha conmemorado este año, y como novedad las jornadas se han concentrado en un solo día.

Prueba del éxito de esta cita gastronómica es que las 400 entradas disponibles para asistir al evento se encontraban agotadas desde hace meses.

Un total de catorce restaurantes portuenses participaron en esta ocasión, con algunas novedades como la incorporación del restaurante Avanico, del chef Fran Oliva, que participaba por primera vez, o el regreso de Toro Tapas, tras varios años de ausencia.

Otra de las novedades fue el cambio de proveedor de pescado para las tapas, que en esta ocasión ha sido la empresa Esteros del Guadalquivir.

Por lo que respecta al apoyo de las administradores, se sumaba este año un nuevo colaborador, la Mancomunidad de Municipios de la Bahía de Cádiz, que se suma así a los ya existentes como el Patronato Provincial de Turismo de la Diputación o el Ayuntamiento portuense. También se incorporaba como asociación colaboradora el Ateneo del Vino, tras la incorporación, el pasado año, de la Asociación de Amigos de los Patios Portuenses.

Otra de las mejoras que se han introducido en esta ocasión ha sido el poner a disposición de los participantes sillas y mesas en el amplio patio de la bodega, de manera que ayer fue mucho más cómodo poder disfrutar de las diferentes tapas.

Un día brillante acompañó además para que la estancia al aire libre fuera muy apetecible, en un día de noviembre con un sol de justicia.

Entre los productos que han servido como materia prima para la elaboración de las tapas no solo se encontraban la dorada y la lubina, sino que este año se ha ampliado la oferta a otras especies como el camarón, la anguila o el albur, además de los ahumados.

Más de 6.300 tapas llenas de imaginación y con una cuidada presentación se sirvieron a lo largo de la jornada, que comenzaba pasada la una de la tarde con la llegada del público asistente.

Uno de los stands participantes en esta edición de las jornadas gastronómicas.
Uno de los stands participantes en esta edición de las jornadas gastronómicas. / D.C.

Además de los catorce establecimientos y entidades que ofrecieron tapas, hay que destacar también la presencia del stand de los jamones 5J (con una larguísima cola desde la una de la tarde hasta que se terminaron los jamones) y la heladería Da Massimo, también con una enorme demanda para los postres.

Los encargados de atender las mesas, retirando los platos ya vacíos, fueron los alumnos de la escuela de formación hostelera de la Fundación Osborne, que también contaba con un stand para sus tapas en esta edición.

El organizador de las Jornadas, Nicolás Terry, agradeció su presencia a los asistentes pidiendo disculpas por los pequeños fallos que se produjeron, afirmando que tomarán nota para próximas ediciones. También agradeció su colaboración a Bodegas Osborne, anfitriona del evento, así como a los restaurantes y empresas participantes, sin cuya colaboración activa sería imposible la celebración de estas jornadas.

El fin de fiesta lo puso, en estas fechas prenavideñas, una zambomba a cargo de Víctor Raposo y su gente, que pusieron el broche de oro flamenco a una cita gastronómica que, una vez más, fue todo un éxito.

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