Un instrumento para recuperar El Puerto

Plan Especial de Protección y Reforma del Conjunto Histórico

El conocido plan especial Peprichye es la herramienta para revitalizar el casco urbano de la ciudad portuense

Con su aprobación se establece una normativa clara y Urbanismo obtiene nuevas competencias

Una de las calles del Barrio Alto, que ha sido catalogado como zona desfavorecida en el nuevo PLan  Especial de Protección y Reforma Interior del Conjunto Histórico y su Entorno (Peprichye).
Una de las calles del Barrio Alto, que ha sido catalogado como zona desfavorecida en el nuevo Plan Especial de Protección y Reforma Interior del Conjunto Histórico y su Entorno (Peprichye). / Andrés Mora

El Puerto/El casco histórico de El Puerto se encuentra en una situación de estancamiento. La ciudad portuense está declarada Conjunto Histórico Artístico (Bien de Interés Cultural-BIC) desde el 4 de diciembre de 1980. La declaración fue promovida por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, para evitar que prosiguieran las demoliciones arbitrarias, atendiendo a los valores de su arquitectura: “Su nobleza urbanística, que lleva el sello común de lo señorial, lo marinero y lo mercantil. Son notables sus vestigios prehistóricos, romanos y paleocristianos; en la época musulmana fue bastión de la Bahía gaditana, Alfonso X, consciente de su importancia geográfica y estratégica la repobló, concediéndole privilegios”, destacó en el expuesto la prestigiosa institución.

El hecho de que la ciudad esté declarada BIC es una garantía para su conservación, aunque también está obligada por la legislación a tener un Plan Especial de Protección y Reforma Interior para el conjunto histórico, “en el que destacan la monumentalidad de sus palacios, casas, templos y edificios asistenciales, siendo la ciudad heredera sobre todo del esplendor del Renacimiento y el Barroco”.

El Conjunto Histórico de El Puerto no se limita a su centro urbano, como en otras poblaciones, ya que ocupa toda la ciudad antigua, incluyendo el Barrio Alto, considerado zona desfavorecida, y lo que se conoce como el ensanche de Campo de Guía, constituido por bodegas de estilo neoclásico.

El perímetro del conjunto está delimitado en la declaración, y comprende, grosso modo, el cuadrante formado por el río Guadalete, hasta Pozos Dulces, sigue por la antigua N-IV, entra en la Avenida de la Estación, calle Toneleros (junto al parque del Vino Fino), avenida de Sanlúcar, avenida de Fuentebravía y la calle Valdés hasta llegar de nuevo al río.

Una vista panorámica del casco histórico de la ciudad de El Puerto.
Una vista panorámica del casco histórico de la ciudad de El Puerto. / Andrés Mora

Esta extensa cuadrícula, que se amplía en determinados momentos con una ‘zona de respeto’, contiene la historia de El Puerto: vestigios romanos, paleocristianos, de época musulmana y hasta la época de la Repoblación por el Rey Alfonso X El Sabio. En su interior, un importante número de edificios que han ido formando la trama urbana de la ciudad durante siglos, y que incluye arquitectura civil y religiosa, edificios y fundaciones, conjuntos bodegueros, palacios de Cargadores a Indias y otras construcciones de importancia, plazas y parques públicos, así como elementos dispersos, como pueden ser la fuente de Las Galeras, que conforman el valioso patrimonio que en algunos momentos se temió por su conservación.

Todos estos edificios vienen recogidos de manera pormenorizada en el Peprichye, de manera que el documento está formado por 700 fichas, profusamente documentadas e ilustradas en la que se hace un estudio detallado de cada uno de las piezas arquitectónicas del conjunto histórico, se les asigna una catalogación y un grado de protección que determina las actuaciones que se permiten en cada inmueble, que comprenden desde el respeto absoluto al edificio, su estructura y elementos, hasta la conservación de su fachada o algún elemento constructivo. Se trata de un documento que se puede considerar exigente, ya que establece límites para impedir que los edificios puedan ser demolidos de forma indiscriminada, razonando el interés de cada pieza, aunque también es una garantía para que se conserve el encanto de El Puerto, formada por sus monumentos pero también por elementos constructivos y detalles singulares, ya que el verdadero valor de la ciudad lo constituye el conjunto, que refleja su evolución histórica y artística y la huella individual y colectiva de sus habitantes. Desde este punto de vista, el propio arquitecto redactor del Peprichye, responsable de la empresa Territorio y Ciudad, Manuel Ángel González Fustegueras, que ha redactado el Plan con un equipo de técnicos municipales, analiza y valora dicho patrimonio, y también el arqueológico.

El Peprichye constituye un marco normativo, un instrumento para que la ciudad se pueda desarrollar y conservar su patrimonio. Aunque no es la primera vez que se aprueba de manera inicial, ya en 2011 hubo un primer Plan que finalmente no salió adelante habiendo pasado incluso el trámite de exposición pública, todo indica que el documento podrá llegar esta vez a su ratificación definitiva. En caso de volver a quedar aparcado es posible que no haya otra oportunidad para El Puerto, y que edificios históricos y manzanas enteras que se intentaron proteger al declarar la ciudad Conjunto Histórico-Artístico se desmoronen por la imposibilidad de inversiones debido a la inseguridad jurídica que produciría un nuevo estancamiento del Plan.

Se agilizan las licencias al traspasar competencias de la Junta de Andalucía al Ayuntamiento

La ciudad seguiría además encerrada en el laberinto de las licencias. Todas las intervenciones en el perímetro BIC del casco urbano requieren el visto bueno de la Comisión de Patrimonio de la Delegación Provincial de Cultura de Cádiz, lo que alarga los plazos para conseguir cualquier tipo de licencia. Cuando esté aprobado el Peprichye será la Concejalía de Urbanismo del Ayuntamiento la que apruebe estos permisos, ya que al existir una normativa aplicable al Conjunto Histórico las competencias pasan por ley al municipio, lo que agilizará los trámites.

El casco urbano se revalorizará y se acabará con la indefinición que afecta a muchos pequeños propietarios, que podrán vender inmuebles que ahora sólo les acarrean gastos al tener que afrontar su mantenimiento y las costosas inspecciones técnicas. Además, empresas, entidades y corporaciones titulares de grandes edificios, podrán ponerlos en valor o a la venta, con unas reglas definidas sobre lo que se puede hacer en ellos.

Aunque no sea la panacea absoluta, el nuevo Plan Especial aprobado de forma inicial el pasado viernes 26 de abril, ayudará a la reactivación económica, creará oportunidades, ayudas e inversiones, la puesta en marcha de proyectos estancados, planes de movilidad, nuevas plazas y jardines, la apertura al río y nuevas propuestas de intervención. En definitiva, la posibilidad de un renacimiento para El Puerto.

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