El sumario de la dana: la mayoría de víctimas murió en bajos y garajes antes de la alerta
La juez refleja decenas de testimonios sobre personas que perecieron en sus bajos, en ascensores o mientras trataban de rescatar sus vehículos
Mazón asegura que el día de la dana llegó al Cecopi a las 20:28
La gran mayoría de las víctimas mortales de la dana del pasado 29 de octubre en la provincia de Valencia murieron antes de que se emitiese la alerta a la población por SMS, según el sumario que lleva el Juzgado de Instrucción número 3 de Catarroja, que recoge decenas de testimonios sobre personas que perecieron en sus bajos, en ascensores o mientras trataban de rescatar sus vehículos.
Los primeros folios de los cerca de mil que componen este sumario se empezaron a redactar la mañana siguiente a las inundaciones, el 30 de octubre de 2024, para ordenar el levantamiento de cuerpos por parte de los médicos forenses y la formación de piezas separadas respecto de cada uno de los fallecidos.
La mayoría de las denuncias del resto de fallecidos, elaboradas a partir de testimonios de familiares o amigos de los difuntos, concretan una hora aproximada de desaparición, entre las 19 y las 20 horas principalmente, es decir, antes de las 20:11 horas, cuando el Cecopi emitió el mensaje Es_Alert.
El primer fallecimiento lo comunicó a la juez un empleado de una funeraria con quien había contactado una familia de Sedaví tras hallar muerto a uno de sus miembros, de 92 años, que residía solo en un bajo de la calle Senda de les Vaques.
La médico que redactó la "hoja de éxitus", del Hospital Peset de Valencia, se negó a firmar el certificado de defunción por desconocer las causas del fallecimiento, según consta en el sumario.
El cuerpo fue identificado días después por los especialistas de Criminalística de la Guardia Civil gracias a las huellas dactilares, y el 6 de noviembre los forenses concluyeron que su muerte se produjo por asfixia mecánica por sumersión, entre el 29 y el 30 de octubre, en una hora que no se concreta.
La crudeza de la tragedia
El siguiente nombre que aparece en el sumario es el de un hombre de 60 años que vivía en la calle Francesc Larrode de Catarroja. Su vivienda se encontraba en un tercer piso, pero falleció en el ascensor, junto a su mujer.
A través de los testimonios, pese a haber sido transformados en atestados judiciales, se advierte la crudeza de una tragedia que las víctimas no vieron venir.
Francisco, de 74 años, bajó en pijama a las 19 horas al garaje de su vivienda, en la avenida Rambleta de Catarroja, a rescatar su Ford Kuga, y no pudo ya salir. La UME encontró su cuerpo dos días después y pudo ser identificado por las cicatrices de sus operaciones en ambos hombros y una pulsera de tela con la bandera de España.
Nicasio, de 63 años, vecino de la calle San Miguel de Massanassa, también bajó al garaje a las 18:15 horas junto a su mujer para sacar su vehículo. La riada sorprendió a ambos en plena rampa y pudieron agarrarse a una barandilla, pero él no aguantó y sufrió un desvanecimiento que le costó la vida. Su mujer pudo ser rescatada unas ocho horas después.
Cristina, vecina de Benetússer, comunicó a la Guardia Civil que su marido Eugenio, policía, falleció alrededor de las 20 horas mientras rescataba a gente de los garajes. Una furgoneta arrastrada por la corriente abatió el portón del garaje y generó una avalancha de lodo de la que no pudo escapar.
Isabel, de 91 años, falleció en uno de los bajos de la calle Crescencio Chapa de Catarroja. Su cuidadora pudo enviar vídeos a la hija en los que mostraba cómo se iba inundando la vivienda antes de verse obligada a abandonar a la anciana y subir a un piso más alto. El cuerpo estuvo dos días en la casa antes de ser rescatado.
Leonardo tuvo la mala suerte de resbalar, alrededor de las 19:00 horas, en la rampa de un garaje de la calle Joaquín Escribá de Catarroja. Un amigo le había dejado el coche y trató de ponerlo a salvo de la riada sin éxito.
Francisco, vecino de Sedaví, no pudo recorrer los 40 metros que le separaban de casa de su madre, de 92 años, la tarde del 29 de octubre. Cuando fue capaz de hacerlo, alrededor de las 2 de la madrugada, la encontró sin vida a los pies de una escalera de la que, supone, se cayó tras desvanecerse.
La juez da cuenta, en diversas providencias, del hallazgo de cuerpos sin identificar, como el de una mujer hallada en un descampado de Sedaví el 16 de noviembre, más de dos semanas después de las riadas.
Relatos como estos, de personas mayores que perecieron ahogadas en sus viviendas, o de otros que trataron de sacar los coches de los garajes, se suceden por decenas en el germen de este sumario judicial, junto a las fotografías de las víctimas que aportaron sus familiares.
No hay comentarios