Desaparecen unos 18 inmigrantes al volcar una patera en el Estrecho

Salvamento Marítimo y la Guardia Civil logran rescatar a 22 subsaharianos · La embarcación parte de Tánger y es localizada a 8,5 millas de la costa de Tarifa · Creen que entre las víctimas hay ocho bebés

Uno de los tripulantes, con la vista perdida, tras perder a su mujer y sus dos hijos al zozobrar la patera en la que viajaban.
Uno de los tripulantes, con la vista perdida, tras perder a su mujer y sus dos hijos al zozobrar la patera en la que viajaban.
Shus Terán / Tarifa

05 de junio 2009 - 01:00

De 18 a 20 desaparecidos, entre ellos probablemente un número de hasta ocho bebés, podría ser el triste balance de la última crónica negra de la inmigración clandestina acaecida en las cercanías de la costa de Tarifa y que puede revelarse como una de las mayores tragedias desde que se iniciara este fenómeno hace 20 años en el Campo de Gibraltar.

La tragedia podía haber sido aún mayor de haber perecido la totalidad de la tripulación, formada por alrededor de 40 inmigrantes subsaharianos, de la embarcación volcada de madrugada en mitad del Estrecho de Gibraltar. Según informó Salvamento Marítimo, la operación de salvamento se inició sobre las 5:30 horas tras recibirse una llamada desde Sevilla que alertaba de la desaparición de una embarcación de inmigrantes procedente de Tánger (Marruecos). Rápidamente se activó el protocolo de salvamento del cual participaron el helicóptero Helimer, que fue vital para la localización de la embarcación a unas 8,5 millas al suroeste de la isla de Tarifa. Hasta el lugar llegaban poco después sobre las 9 de la mañana la embarcación de Salvamento Marítimo, Salvamar Alkaid así como una patrullera de la Guardia Civil que consiguieron rescatar a 22 personas que se encontraban sobre la quilla de la embarcación neumática volcada y a merced del oleaje.

Tras ser rescatados, los supervivientes del naufragio -11 hombres y 11 mujeres de origen subsahariano- fueron trasladados hasta el puerto de Tarifa hasta donde llegaban pasadas las diez de la mañana. Rápidamente fueron conducidos hasta la sede local de Cruz Roja, remodelada recientemente y que tuvo en el día de ayer una triste inauguración.

Allí fueron tratados de patologías leves, exceptuando a una mujer embarazada y un hombre que presentaban una fuerte hipotermia y que fueron trasladados hasta el centro de salud local. El resto de la expedición fue atendida en la sede local y a medida que iban recuperando el aliento iba revelándose la verdadera naturaleza de la tragedia, una de las mayores ocurridas en las costas tarifeñas.

Según el personal de Cruz Roja y Protección Civil que atendieron a los inmigrantes, "la mayoría están totalmente abatidos. Se trata de una auténtica tragedia. Cada uno de ellos ha perdido a un familiar o un amigo", relataba el coordinador de Cruz Roja, Daniel Iglesias. Madres que han perdido a sus hijos, maridos que han visto cómo el mar se tragaba a sus esposas, mujeres que han enviudado. Todo un drama que se veía reflejado en las miradas perdidas de los supervivientes cuando sobre las dos de la tarde abandonaban la sede de la Cruz Roja para ser trasladados en autobús hasta la Comisaría de la Policía Nacional en Algeciras.

A la mayoría de los inmigrantes se les veía desechos, rotos de dolor ante la pérdida de sus compañeros. Dramática la escena de un hombre joven con la mirada fija en la pared de la sala donde le atendieron tras perder a su mujer y sus dos hijos.

Mientras tanto, a algunas millas mar adentro, el dispositivo de salvamento continuaba con las labores de búsqueda a lo largo y ancho del Estrecho de Gibraltar. Cuando los inmigrantes fueron rescatados se encontraban en aguas jurisdiccionales marroquíes, pero la responsabilidad del salvamento corrió a cargo del dispositivo español en virtud con los convenios internacionales firmados, que atribuyen a España las competencias de rescate y salvamento.

El dispositivo de rescate continuó operativo en el lugar de la tragedia hasta la caída de la noche intentando avistar a algunos de los desaparecidos. En los trabajos estaban participando el avión de Salvamento Marítimo Serviola 2, la embarcación de intervención rápida Luz de Mar con puerto en Barbate y una patrullera de la Guardia Civil. Asimismo, se incorporó posteriormente un barco militar marroquí y todos los barcos que navegan por la zona se encuentran alertados ante la posibilidad de encontrar a algún superviviente, algo que a medida que pasa el tiempo parece cada vez más improbable. Las autoridades informaron de que las labores de búsqueda se retomarán a primera hora de la mañana de hoy en el Estrecho.

De confirmarse el fatal desenlace, se trataría de una de las mayores tragedias de la inmigración irregular tras 20 años plagados de dramáticos viajes rumbo a Tarifa. El último de ellos se producía el pasado 29 de mayo. Los servicios de rescate conseguían salvar de una probable muerte a un total de 54 inmigrantes subsaharianos, seis de ellos niños. Para subrayar otra tragedia hay que remontarse al 30 de abril cuando un inmigrante perecía en el intento de alcanzar la costa tarifeña debido a una hipotermia severa. El resto de sus compañeros de viaje -39 en total, cinco de ellos pequeños- tuvieron mucha más suerte que él.

Pero el Estrecho volvió ayer a mostrar su cara más cruel. Aquélla por la que muchos ya lo han bautizado como el cementerio marino que acaba con los sueños de alcanzar una vida mejor.

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