"Obama también pisa zonas grises"

John Radsan, un ex abogado de la CIA con credencial 'top secret', cuenta en Jerez cómo se viste de legalidad en Estados Unidos la lucha contra el terrorismo yihadista vulnerando el derecho internacional

John Radsan en un momento de la charla en el campus de Jerez de la Universidad de Cádiz.
John Radsan en un momento de la charla en el campus de Jerez de la Universidad de Cádiz.
Pedro Ingelmo /Jerez

01 de junio 2011 - 05:01

"Sí, claro, el derecho internacional no nos restringe. Firmamos tratados que luego interpretamos a la luz de nuestro derecho nacional. En ese aspecto, Europa se ciñe mucho más a la letra". El hombre que tengo ante mí no tiene mucho más de 40 años, es de tez morena y viste unos tejanos claros con una chaqueta azul cobalto que no acaban de conjuntar. Suda copiosamente porque nadie le ha advertido que el clima de Jerez se parece más al de Texas que al de Minnesota, que es donde imparte clases de Derecho. Es un buen retiro dorado para John Radsan, que ese es su nombre, un personaje relevante en la política de espionaje de Estados Unidos en los últimos años. Si Radsan está en Jerez, en el 'Agora de Seguridad' organizado por la Universidad de Cádiz y Securitas, es porque "me caen bien los españoles" y porque en un encuentro entre universidades conoció a un profesor de Derecho gaditano, Carlos Díaz, e hizo buenas migas. "A estos conferenciantes no se les trae con dinero", me han dicho desde la Escuela de Criminología, alma de este ciclo de conferencias.

Radsan, graduado con honores en Harvard, no es cualquiera. Tiene una credencial top secret, lo que le permite acceder a secretos que no puede revelar, que por eso son secretos. La credencial le viene de sus años en la CIA. El fue uno de los cien abogados que se encontraban en nómina de la agencia de inteligencia durante los años que siguieron a la invasión de Iraq. Su trabajo consistía en 'vestir' de legalidad todas las acciones, violaciones de derecho internacional incluidas, que el presidente de los Estados Unidos pudiera cometer en aras de la seguridad nacional. Es un hombre sonriente, afable, gran conversador pese a que el castellano posiblemente sea el idioma que peor domina de los nueve que habla, incluidos el kazajo y el armenio. Es un espía encantador, con un cierto tono cínico que da el oficio, pero su currículum nos dice que es uno de los fundadores del Foro de Seguridad Nacional, un intento de crear un lugar de debate que aproxime las libertades y la seguridad.

El que fue abogado de la CIA no se anda con remilgos a la hora de explicar cuáles son las prioridades de Estados Unidos en el exterior: "Obama sonríe mejor, es mucho mejor orador que Bush, a la gente le cae más simpático, pero en materia de seguridad ha pisado las mismas zonas grises que Bush". La muerte de Bin Laden ha sido un ejemplo. "En esa acción Estados Unidos violó el derecho internacional, entró sin permiso en un país, Pakistán, y ejecutó una orden del presidente. Antes de decidirse esa acción, los abogados de la CIA seguro que fueron consultados, se les pediría un armazón legal. Este es que no era una acción contra un criminal, por lo que tendría que ser juzgado, sino que se trataba de una acción de guerra. Eso puede no convencer en Europa, pero sí en Estados Unidos, donde se trata de no vulnerar el derecho nacional".

¿Puede hacer, por tanto, un presidente de Estados Unidos lo que le venga en gana siguiendo la máxima de la seguridad nacional? "No. Un presidente puede considerar que Sarah Palin es un peligro para la seguridad de Estados Unidos y ordenar su ejecución, pero habría un abogado que le explicaría que ahí está vulnerando la Constitución de los Estados Unidos, que es su límite".

Y es que Radsan se ve en la pedagógica obligación de contar a los alumnos de Crimonología de la Universidad de Cádiz cómo funcionan las cosas: "Existe un derecho para los americanos y otro para los que no lo son. Un ejemplo claro ha sido con los dos americanos que fueron detenidos por su vinculación con Al Qaeda. Se solucionó por distinción del color de la piel. Uno era un californiano blanco de nombre sajón. Fue juzgado en Estados Unidos y condenado a veinte años. El segundo, de Luisiana, de familia y nombre árabe, fue tratado de otra manera. Los asesores legales recomendaron y consiguieron que renunciara a la nacionalidad americana, por lo cual pudo ser recluido en Guantánamo".

Pese a sus promesas, Guantánamo es una de las zonas grises a las que hace mención Radsan cuando habla de Obama y ahí entramos de lleno en el terreno de la tortura: "¿Tortura? Podríamos decir que una conferencia del profesor Radsan en Jerez es cruel para los asistentes -bromea-, ¿pero es tortura? Podríamos decir que tener a un hombre dos noches sin dormir es tortura. O no. Podrían serlo tres. O no. Los asesores legales deciden que tres no son tortura, es cruel, pero no es tortura.Tendrían que ser cuatro. La tortura es relativa. Es lo mismo con la táctica water boarding -sumergir la cabeza del detenido en el agua hasta dar la sensación de ahogamiento una y otra vez-, que se puede considerar que no es tortura ya que solo es una simulación. No hay intención de acabar con el detenido. La CIA se mostró contraria a estas prácticas, pero el secretario de Estado Cheney opinaba lo contrario y el presidente lo autorizó. ¿Se violaba la Constitución? No, si no se aplicaba a ciudadanos norteamericanos. Una vez más se apelaba al estado de guerra. Ahora Obama ha decidido que el water boarding es tortura. Bien, hagámoslo, cambiemos la interpretación. Ni en un caso ni en otro se ha torturado, hemos aplicado técnicas interrogativas de mayor o menor intensidad. Pero eso no cambia el fondo. La percepción del terrorismo es que no es un acto criminal más. Atenta desde el 11-S contra la seguridad de los americanos. Y ahora pregunto yo: ¿Cuál es la percepción de ustedes, los españoles, sobre el terrorismo, es un crimen más?" Nadie contesta. Supongo que en el ambiente sobrevuelan tres letras grabadas a fuego: GAL.

Todo se puede transformar, todo se puede hacer legal en la máquina de fabricar legalidades de la CIA. "La CIA jamás actúa por sí misma. Cuando intenta influir en un resultado en las elecciones en Italia o Chile para favorecer sus intereses nacionales existe una orden del presidente y el conocimiento de los líderes del Congreso.Es lo que llamamos Acción Encubierta. La CIA no puede ir con sus agentes por ahí cumpliendo la legalidad internacional y diciendo, eh, somos espías, venimos a ver qué estáis haciendo aquí. Ninguna agencia de espionaje lo hace. ¿Lo hace el Mosad cuando espía en nuestro territorio y, al fin y al cabo, somos países amigos? Y,en ese sentido, la muerte de Bin Laden cumplió los requisitos de una acción encubierta. ¿Íbamos a decir a Pakistán eh, vamos a entrar en vuestro territorio y vamos a capturar al hombre más buscado del planeta sin juicio y sin abogado de defensa? Los americanos somos ingenuos, en serio, lo somos. Pero también somos egoístas". Y lo afirma con tal soltura y convencimiento que te tienes que creer lo uno y lo otro.

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