Un cálido homenaje a los más ilustres en La Isla del 2010
Los distinguidos firman en el Libro de Honor de Diputación · Numerosos saludos y reencuentro en una jornada especial

Fue la entonces ministra de Cultura Carmen Calvo la que inauguró en 2007 con su firma el Libro de Honor de la Corporación que Diputación trasladó ayer hasta uno de los auditorios del recién estrenado Centro de Congresos. A su rúbrica le siguieron la de otros importantes personajes que dejaron así su huella en la provincia de Cádiz. El nadador David Meca o los artistas Raphael y Paloma San Basilio rellenan las primeras páginas de un volumen al que desde ayer se sumaron nuevos nombres, los distinguidos por la institución provincial con motivo del Día de la Provincia.
La más tempranera fue la viuda de Lothar Bergman, Francisca Ruiz, quien se acercó a las dependencias isleñas unos minutos antes de la hora. Custodiando el libro, los diputados provinciales Federico Pérez Peralta, Olga González Ponce y Francisco Menacho Villalba, no se percataron de que la mujer se había marchado sin dejar una dedicatoria. Puntuales comenzaron a pasar, uno tras otro, guardando la vez, el resto de los premiados. Isabel Vaz, viuda también del sindicalista Jesús Gargallo, el joven motociclista Alberto Moncayo o unos trajeados Ángel Juan Pascual, presidente de la Cámara de Comercio o Manuel Atencia, vicepresidente de Unicaja. La última en llegar fue Rosa Santos Alarcón, subdirectora institucional de Cajasol, que se demoró -no es de extrañar- al no encontrar aparcamiento.
Puntual terminó el acto en el Centro de Congresos y sus protagonistas recorrieron el pequeño trecho que separa este inmueble del histórico Teatro de Las Cortes, un breve paseo en el que pudieron contemplar la profunda transformación de la calle Real, principal arteria principal de la ciudad. Los invitados se congregaban pasadas las once y media en el acceso principal al Teatro y poco a poco -como siempre en estas circunstancias- tras saludos y reencuentros fueron adentrándose en uno de los núcleos del parlamentarismo en San Fernando.
Especialmente tenso fue el momento en el que el alcalde de San Fernando, Manuel de Bernardo y el presidente de la Diputación, Francisco González Cabaña, hicieron acto de presencia. Miembros de la plataforma ciudadana que pide responsabilidades políticas por el desfalco de caja municipal isleña recibieron con diferentes consignas a uno y a otro. Los gritos "¡Alcalde dimisión!" y "¡Cabaña, ya no nos engañas!" sirvieron para que este último se acercara a escuchar a los manifestantes y ofrecer explicaciones. Tampoco la todavía primera teniente de alcalde del Gobierno isleño, Carmen Pedemonte, se libró de las alusiones.
La primera parada en el interior del edificio se realizó de nuevo ante el Libro de Honor de la Diputación. Rodeado de decenas de cámaras y flashes -a los que no están acostumbradas-, sor Trinidad López Vílchez, directora de la casa de Gerasa en Chiclana y sor Nieves Rodríguez González, una de las responsables del comedor de María Arteaga, las Hijas Predilectas de la provincia, firmaban poco antes de que lo hicieran el alcalde isleño y el presidente del Senado, Javier Rojo.
En el patio de butacas y en los palcos los invitados tardaron un rato en encontrar sus sitios, convenientemente especificados en carteles en los asientos. Mientras tanto, aprovechaban otra vez para seguir saludando a las caras conocidas que veían. Entre los asistentes políticos se percibió cómo se agrupaban en función de sus colores y lo mismo en los gremios que se dieron cita, en algunos casos propiciado por la ubicación marcada por el protocolo.
Turno también de las fotografías sociales en las que se produjeron algunas situaciones y comentarios curiosos. Así, cuando representantes del Partido Popular (PP) se disponían para la estampa, la diputada socialista Mamen Sánchez, invitada a colocarse en la imagen, se negó con ironía. "¡Eh, eh, qué a mí no me ficháis como a Antonio Moreno!", espetó, haciéndose eco de la sorprendente noticia.
Los presentes, que atendieron obedientes al transcurso del acto, que finalizó con la interpretación de los himnos de Andalucía y España por el cuarteto de cuerda de la orquesta Manuel de Falla, salieron del Teatro al mismo ritmo que entraron. La gran mayoría optó por permanecer unos instantes más en los aledaños, reunidos, como si de una recepción que nunca existió se tratase.
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