El caminante más ecológico

medio ambiente

Martin Hutchinson recorre 34.000 kilómetros a pie en nueve años para concienciar del cuidado del planeta. Ahora se dirige a la India en bicicleta

El británico Martin Hutchinson posa con su bicicleta delante de la sede del Diario el pasado miércoles.
El británico Martin Hutchinson posa con su bicicleta delante de la sede del Diario el pasado miércoles. / Joaquín Hernández 'Kiki'
Pedro M. Espinosa

08 de enero 2017 - 02:11

Cádiz/Hace una década, Martin Hutchinson, un ex bombero de Manchester, decidió que quería contarle al mundo que el planeta se asfixia, que la tierra y los mares se llenan de basura y que miles de millones de seres humanos viven de espalda al medio ambiente. Por ello, dejó su trabajo en el Reino Unido y echó a andar, como una especie de Forrest Gump ecológico pero sin barba ni una legión de seguidores persiguiéndolo por el desierto americano. Quizá por eso de que nunca se va tan lejos como no se sabe dónde se va, Martin, que esta semana ha llegado a Cádiz, lleva ya recorridos 34.000 kilómetros a pie por 21 países diferentes en estos últimos nueve años. 38 pares de zapatos afirma haber gastado y asegura que nunca ha hecho autostop.

Durante este tiempo ha recorrido principalmente Sudamérica, donde ha visitado "unas 600 escuelas para contar mi experiencia a los niños", afirma.

En su apuesta por el medio ambiente, Martin cuenta con un canal propio en YouTube donde tiene colgados 6.000 vídeos de su gran aventura, en la que ha pasado más de un momento complicado. "En Ecuador dos hombres me dieron un botellazo en la cabeza y en Venezuela dos chicos me apuntaron con una pistola. En Brasil me hirieron con un hacha en un brazo", relata en su español de Manchester.

A sus 55 años reconoce que le queda cuerda para rato y que su motivación es la de concienciar a la gente de la importancia de cuidar el planeta. "Aquí en Cádiz tenéis unas playas preciosas, hermosísimas, pero si se navega un poco hacia el Atlántico, su fondo está lleno de basura, de bolsas de plástico, de latas. Latas cuya construcción, para contener un refresco, requiere de litros y litros de agua. No tiene sentido. Como no lo tiene empaquetar las frutas en plásticos para llevarlas al supermercado", asegura.

Martin ha llegado a Cádiz tras recorrer toda la costa del levante español. Ha iniciado otro viaje de nueve años que debe llevarlo hasta la India. Esta vez lo ha hecho en una bicicleta construida con material reciclable y en la que lleva todo lo necesario para subsistir. Tras salir nuevamente de Inglaterra, ha recorrido parte de Francia hasta llegar a Cataluña, y de allí a Valencia, Alicante, Málaga y Cádiz. Ahora piensa subir hacia Portugal, desde allí recorrerá toda la cornisa cantábrica para volver a adentrarse en Francia y seguir hasta el norte de Europa, desde donde girará hacia el este para llegar a la India, donde espera culminar este segundo viaje dentro de nueve años y otros muchos decenas de miles de kilómetros. "En la India hacen carreteras con plásticos, mientras que en vuestra provincia las carreteras están en muy mal estado. En Gales he visto casas construidas con plásticos, pero hay países donde la dejadez por el medio ambiente es increíble. Pero España está llena de basura", dice.

Martin suele dormir en bancos, que une a su bicicleta y tapa con una lona para construir una especie de tienda de campaña con colchón incluido. Lo lleva bien, porque reconoce que no siempre es fácil encontrar un hotel donde poder guardar su bicicleta, en la que reza un lema que dice en inglés Reciclando hacia la libertad.

En su vehículo ondea visiblemente una pequeña bandera española y otra británica más grande. Sobre ella un lema con juego de palabras incluido. Re-cycling to freedom, que significa reciclando (y pedaleando) hacia la libertad.

Esta libertad también le permite a Martin vivir de sus ahorros y sin patrocinadores, si acaso acepta comida y hospedaje, así como el apoyo de todos los medios de comunicación y las personas que se muestran dispuestas a difundir su mensaje, un mensaje de aviso y concienciación para todos. Por el futuro del mundo que heredarán las generaciones venideras. Su próximo destino tras llegar a la India es Australia. Y todo caminando o en bicicleta. Por el planeta. Y con una sonrisa.

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