400 vacas, 70.000 euros de pienso, 0,51 céntimos de pago: la cuenta imposible de la lechera

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Once mil litros de leche al día son los que pierde la Granja El Pinar en Guadalcacín, que forma parte de la campaña 'Yo tiro mi leche' ante el pago a la baja por su producto

A excepción de Covap, Lactalis Puleva ostenta una situación de monopolio en el sector andaluz

Ganaderos gaditanos y andaluces tiran la leche para protestar contra la "presión" de Puleva

Ganaderos de Guadalcacín tirando leche de los tanques / Miguel Ángel González

En el caso de Granja El Pinar, en Jerez, son 11.000 litros de leche los que se tiran cada jornada de la protesta. Y eso que la explotación de Guadalcacín es de tipo medio, con unos 400 animales. La suya es una reivindicación que se unió el lunes a la de la inmensa mayoría del sector lechero en la comunidad andaluza, ante el pago a la baja por litro que se pretende desde Lactalis Puleva que, en la práctica, es la compañía que ostenta el monopolio en la región. También está Covap, explica en la explotación Alfonso Gutiérrez, que tiene la peculiaridad de ser una cooperativa. Lactalis Puleva ha establecido un precio de compra de 0,51 por litro frente al 0,60 que pedía el sector, indica Alfonso Gutiérrez. Lo mínimo serían 0,55 céntimos por litro, asegura, y es la bajada que han aceptado. Así, los ganaderos andaluces se han unido bajo el lema "Yo tiro mi leche", en una protesta sin fecha a la espera de mejores gestos por parte de la compañía.

Asumir esta cantidad supondría unas pérdidas de unos "30.000 euros al mes" para El Pinar. "Ahora -dice Alfonso Gutiérrez- desde Lactalis se hacen los ofendidos y dicen que no queremos dialogar, pero eso no es cierto. Estamos en crédito sobre crédito y no sabemos qué va a pasar". Desde Lactalis, han afirmado que la leche que pagan a los productores andaluces es "la más cara de Europa", así que no entienden que se destruya y no se distribuya. También se han referido al contexto inflacionario, y al hecho de que actualmente se está llevando a cabo un ajuste al respecto en los precios de los lácteos en toda Europa.

Alfonso tiene 68 años y sigue trabajando. Es montañés y, de sus tres hijos, sigue el negocio el mayor. Se preocupa no sólo por lo sacrificado del tema, que conoce bien, sino porque además de sacrificado, no rinde y no parece que vaya a mejorar. ·Para él, el peso de las multinacionales es decisivo y tóxico. "Yo creo que gran parte de la culpa de todo esto la tiene Mercadona", se queja. Las directrices sin toma a tierra de las grandes firmas lecheras decidieron el cierre de la factoría del ramo en Jerez; luego, la de Sevilla. Hoy día, casi toda la leche de Andalucía -toda la que gestiona Lactalis - ha de viajar hasta Granada. Los Pedroches, en Córdoba -la sede de Covap- tampoco está cerca.

"En Cantabria -asegura- han conseguido que les paguen el litro a 0,70; en Cataluña, a 0,55, aunque tienen que echar menos producción". Algo que va en contra de lo que ha sido la tendencia habitual: "Siempre se ha dicho que la calidad de la leche en Andalucía era superior, y eso era por lo que dabas de comer al animal: cuidas mucho la alimentación porque no depende tanto de pastos. Por eso mismo prosigue- se pagaba más por ella".

Alfonso Gutiérrez presenta la lista de gastos del último mes: 70.400 euros en pienso de soja y maíz; 22.000 euros en alfalfa; cebadilla, más de 9000; algodón, 11.760; gasoil, 6604. Más el veterinario, los seguros, la paja, la luz y el agua... Una hemorragia de dinero que, o transfusiona bien, o se agota.

También está la cuestión de la falta de agua, que afecta directa e indirectamente, haciendo subir aún más el precio del pienso -que arrastra desde hace un año ser víctima colateral del precio de la energía-, ya que el secano y los cereales apenas van a rendir esta temporada. Así, según sus referencias, "el 90% del sector en Andalucía no está entregando la leche".

"¿Cómo me van a contar a mí cómo son las cosas del campo?", insiste. Alfonso Gutiérrez empezó con las vacas de chiquillo, ordeñando a mano las cuatro o cinco que había en casa. Ahí ha seguido aunque de pequeño lo que le fascinaba, sobre todo, eran los aviones. "Impensable en la época", suspira. Uno de sus hijos sí que ha conseguido ser piloto. "Yo no sé por qué los políticos maltratan tanto al sector primario, si hasta que no lleguen las pastillas, los humanos vivimos de esto. Yo ya te digo que, si no fuera por mi hijo, habría cerrado todo esto. Antes ya sabes lo que se decía, ¿no? Que el hijo tonto iba a las vacas y el otro, a la ciudad. No es así, mi hijo Alfonso tiene una cabeza que ya la quisiera yo, pero es que no van a quedar ni listos, ni tontos".

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