La Zona Franca de Cádiz se propone como puente empresarial con los recintos de las Américas
La institución ha reforzado los contactos con los países sudamericanos para servir de alternativas al mercado estadounidense
Las ventajas fiscales de operar dentro de estos recintos suponen un modo eficiente de ahorrar costes en la exportación
Así afectan (o no) los aranceles de Trump a la provincia de Cádiz en los productos más vendidos a Estados Unidos

La Zona Franca de Cádiz se presenta como un aliado para las empresas de la provincia a la hora de buscar mercados alternativos al estadounidense tras el anuncio de los aranceles a los productos provenientes de la Unión Europea. De este modo, la alianza con los mercados latinoamericanos y sus zonas francas, y la incorporación de la institución gaditana como miembro de la Asociación de Zonas Franca de las Américas (AZFA) debe servir para "consolidar el vínculo con el que atenuar el impacto de estas medidas en las operaciones de comercio exterior", explican.
El Consorcio gaditano explica que ha intensificado en los últimos meses sus contactos con los mercados latinoamericanos, refrendado en esta incorporación en AZFA, que también se ven afectados por la política arancelaria de Donald Trump con mínimos del 10%.
Zona Franca se sitúa, por tanto, como "un instrumento de valor, tanto para las empresas nacionales como foráneas. Sus ventajas aduaneras y fiscales a las operaciones vinculadas al comercio exterior suponen un gran ahorro de costes para los operadores, que mientras realizan sus actividades en recinto fiscal están exentos de determinados impuestos", argumentan.
Su delegado, Fran González, afirma que “hay que tener en cuenta las operaciones de importación aunque habrá que esperar a las contramedidas que interponga la UE a la entrada de productos en nuestro territorio”. Es principalmente en estas operaciones “en donde Zona Franca se constituye como un espacio donde poder almacenar mercancías procedentes de un país tercero sin que ello suponga el pago de aranceles e impuestos internos (IVA e IIEE) hasta que la mercancía no se destine al consumo final. El tiempo de permanencia es ilimitado, disponiendo el importador de un margen de tiempo suficiente para establecer su estrategia comercial”.
La institución explica además que estar en recinto fiscal permite además la realización de operaciones de transformación, que consiste en la elaboración de un producto nuevo a partir de materias primas y destinarlo al mercado exterior no UE, sin soportar ningún arancel o impuestos internos. Por tanto, las empresas instaladas en Zona Franca sufren un menor impacto ante las medidas proteccionistas estadounidenses. Incluso en el sector agroalimentario, uno de los más afectados por la política arancelaria, las empresas instaladas en el recinto han logrado esquivar dicho impacto porque ninguna opera en el mercado norteamericano.
La Zona Franca gaditana contiene a 397 empresas en sus nueve polígonos industriales, donde se generan 3.600 empleos directos y 7.500 indirectos.
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