Juan Silva, de vuelta con los cantes de Cádiz

Flamenco

El cantaor de El Mentidero se alzó triunfador de la última edición del Concurso de Tientos en la Plaza España

El cantaor gaditano Juan Silva.
El cantaor gaditano Juan Silva.
Fermín Lobatón

22 de septiembre 2008 - 05:00

Artista de ley, Juan Silva (Cádiz, 1947) ganó hace unas semanas el Concurso de Cante por Tientos que tradicionalmente organiza la AA.VV. San Carlos en el escenario de la Plaza España. Tampoco es que fuera una sorpresa, pero sí que es una gran alegría. No es lo primero, porque en Cádiz se sabe de su maestría en los estilos de la tierra, y sí es lo segundo por volver a tener noticias de un cantaor del que siempre te puedes cruzar por la calle, pero al que hay que hacer esfuerzos para poder escuchar.

Tampoco es nada nuevo que Juan gane un concurso en el que se premie el dominio de los estilos propios de Cádiz, pues anteriormente se ha alzado con galardones en diversos certámenes de alegrías, malagueñas o saetas. Por eso, si se le pregunta si se siente un especialista, responde sencillamente que es lo que prefiere cantar y que es lo que siempre le ha tirado más. Ello -explica- "se debe a que son los cantes que escuché desde niño, en las reuniones que se daban en casa de mi padre". Perteneciente a la generación que sería posterior a la de Aurelio, Silva tuvo la suerte de poderlo escuchar de cerca, algo que no fue posible para todos, dadas las especiales características artísticas y personales del maestro. Pero ocurre, primero, que entre su padre y el maestro de Santa María existía amistad, pero, por encima de ello, está la existencia de su hermana Encarna, que fue bailaora y era la artista a la que Aurelio solía reclamar para las fiestas a las que asistía y que fueron su medio natural de expresión. Curiosamente, no hace mucho, Juan, leyendo las páginas de Diario de Cádiz, se encontró con que, en la correspondiente sección, aparecía la noticia de que hacía cincuenta años de una actuación de Aurelio en la Facultad de Medicina en la que estuvo acompañado de la guitarra de Miguel Borrull y el baile de Encarna Silva.

Un tanto, pues, a las faldas de su hermana mayor, Juan fue testigo de fiestas de las de entonces y, de la misma forma, fue un precoz debutante en la inauguración de La Cueva del Pájaro Azul, un local de tan grato recuerdo para los aficionados antiguos de Cádiz. Él era apenas un niño, pero recuerda con exactitud que esa noche, junto a su hermana, actuaron, entre otros, El Pilili, El Cigarrito y Manolo de Córdoba. La añeja foto que recoge su presencia en esa noche cuelga hoy en las paredes del bar de Rebujina en el Barrio La Viña.

Volviendo al asunto de los estilos gaditanos, Juan opina que lo que les distingue es su dulzura y la forma tan especial de interpretarlos, siempre "más despaciosa", como en la soleá o en la seguiriya. Si se le da a elegir entre algunos de ellos, se queda con las alegrías y con la malagueña de El Mellizo, por los bajos tan difíciles que tiene y por ese toque ceremonioso que él, como tantos, asimila al canto gregoriano. En cualquier caso, afirma Silva concluyente, "los estilos de Cádiz son diferentes a todos y para hacerlos bien hay que haber nacido aquí".

La tierra que lo inspira y lo vio nacer no le ha permitido, sin embargo, vivir de su arte. "No -reconoce-, eso es imposible para nadie que se quede aquí. En Cádiz hay mucha cuna pero muy poco dinero para cantar". Juan echa en falta que ya no existan reuniones ni bares como La Privadilla, la Parra, la Bomba o El Colmao donde tantas fiestas se daban. Por el contrario, se queja de que un bar en el que para (calle Fermín Salvochea esquina Isabel La Católica), que había empezado a programar flamenco en las noches de los viernes, ha tenido que suspenderlo por presiones vecinales.

A pesar de ello, el cantaor se muestra optimista sobre la solidez y garantía de conservación de los estilos gaditanos. "No se pueden perder en la vida", apunta, y para sustentar su idea habla de un grupo de jóvenes (no quiere mentar a ninguno en concreto) que "son una buena cantera, porque son muy estudiosos". También es consciente de la existencia de otros artistas gaditanos que viven y trabajan fuera de la ciudad y que no van a olvidarlos. ¿Les faltan a ellos las vivencias que él pudo tener? "Ahora es distinto, pero estoy seguro que también tienen vivencias, aunque sea fuera de aquí". Entre esos jóvenes, lamenta Juan que no se encuentre su hijo Alejandro, que grabó en un disco colectivo de jóvenes en La Cava. "Cantaba muy bien las cantiñas, y unos caracoles… pero le cambió la voz y no ha querido seguir".

Juan Silva tiene registrados dos discos. Uno colectivo de saetas junto a Carmen de la Jara y Rancapino, y otra grabación en solitario que produjo el irlandés residente en Cádiz Sean O'Brien. De esta última, se muestra satisfecho a pesar de los años transcurridos. "Son nueve cantes diferentes y todos de Cádiz. Creo que está logrado". Ni que decir tiene que su tirada está hoy día agotada ¿Tiempo para una reedición?

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