La escultura togada de Junia Rufina
La escultura togada de Junia Rufina / D.C.
V. León

13 de junio 2023 - 06:00

Baelo Claudia acoge desde este martes la exposición Lectores de Muertos: La antropología física en contextos arqueológicos', que ahonda en el papel de los profesionales de la antropología física encargados de devolver la identidad de aquellos bienes arqueológicos que formaron y dieron vida a sociedades del pasado como ocurrió con Junia Rufina. ¿Pero quien fue esta prestigiosa aristócrata romana enterrada en el conjunto arqueológico gaditano?

Pues la mujer que se esconde tras la famosa escultura togada y sin rostro hallada en 2004 fue, cuanto menos, una poderosa e influyente romana. Tanto, que antes de acceder la Puerta de Carteia, se levantaba, imponente, un monumento funerario en honor a su memoria de cuatro metros de altura y flanqueado por unas bellas columnas y capiteles corintios de mármol importados. Allí justo se enterraban las personas más poderosas de la ciudad, en un punto en el que más recientemente, en 2018, se encontró la inscripción de su tumba, que resultó única en Hispania por haber mantenido intactas todas y cada una de sus letras en bronce.

Inscripción en bronce de Junia Rufina
Inscripción en bronce de Junia Rufina / D.C.

Se sabe que fue ella misma la promotora de este singular edificio excavado recientemente en el conjunto arqueológico, tal y como confirmaron los arqueólogos, y que fue hija de Marco, tal y como aparece en diminutivo su apellido, Ruf, en referencia a las familias de linaje fenicio púnica. Es decir, que fue enterrada con todos los honores por ella misma, por su poder e influencia, no por ser hija, ni esposa, ni hermana de nadie, como era habitual en la sociedad romana.

El hallazgo de la inscripción del mausoleo de Junia Rufina fue la guinda del proyecto que Fernando Prados -del Instituto de Arqueología y Patrimonio Histórico de la Universidad de Alicante- lideró durante años en Baelo Claudia.

El temblor que salvó la inscripción

Localizar la inscripción intacta del monumento a Junia Rufina fue toda una proeza, pues tuvo que sufrir un gran impacto tras caer cuatro metros abajo como consecuencia del terremoto que azotó la hermosa Baelo Claudia en el siglo IV d.C. Un tremendo temblor que derribó parte de la ciudad, pero que también catapultó la inscripción hasta el punto de mantenerla a salvo del expolio, haciendo de esta una pieza única en toda Hispania.

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