Muere Terremoto

Obituario Luto en el mundo del flamenco

El cantaor falleció ayer a los 40 años de edad después de una larga enfermedad · La noticia tiñe de luto el mundo del flamenco y deja a Jerez sin otra de sus voces más personales · El sepelio tendrá lugar hoy a las 16.30 de la tarde en la iglesia de Santa María de la Asunción, su barrio de toda la vida

Fernando Terremoto, en una de sus inolvidables actuaciones.
Fernando Terremoto, en una de sus inolvidables actuaciones.
Fran Pereira /Jerez

14 de febrero 2010 - 05:00

A las cinco y media de la tarde de ayer la voz de Fernando Fernández Pantoja 'Fernando Terremoto hijo' se apagaba definitivamente. La noticia corría como la pólvora por los círculos artísticos del mundo del flamenco, que no daba crédito al fatal desenlace.

Fernando, de sólo 40 años de edad, se había marchado en casa de su hermana Luisa, con la que había pasado los últimos días de su vida, y lo hacía después de luchar durante algo más de un año con una cruel enfermedad que ha acabado con su vida.

Tras conocer la defunción, familiares, artistas y amigos del joven cantaor desfilaron por el tanatorio de nuestra ciudad para dar el último adiós a una persona muy querida por todos y que destacó siempre por su humildad y su gran corazón. La mayoría de los cantaores, guitarristas, bailaores y demás personalidades vinculadas al flamenco mostraban a este Diario su pesar y sobre todo su incredulidad por lo ocurrido. El sepelio se celebrará hoy a partir de las cuatro y media de la tarde en la iglesia de Santa María de la Asunción, su barrio de toda la vida.

Atrás quedaba una carrera plagada de éxitos, y que ya forma parte de la historia del flamenco. Y es que a Fernando Terremoto le costó mucho ganarse el respeto de la crítica y el aficionado al flamenco en general. Ser hijo de quién era siempre le exigió algo más en sus actuaciones, una circunstancia que superó con mucha constancia y dedicación.

Aunque comenzó haciendo sus primeros pinitos con la guitarra, uno de sus mayores hobbies, pronto le llegó la oportunidad de cantar. Su particular eco, muy parecido al de su progenitor, levantó gran expectación en su puesta de largo, el 21 de enero de 1989, cuando arropado por la sonanta de Moraíto cantó por primera vez en la Peña Don Antonio Chacón.

A partir de ahí su carrera en solitario fue meteórica. Diferentes peñas de la geografía andaluza se rindieron a la magia de su cante, que fue haciéndose más consistente con el paso de los años hasta el punto de triunfar en lugares tan emblemáticos como la Bienal de Sevilla o en escenarios tan 'sui generis' como la Expo 92, en la que de la mano de Manuel Morao participó en el espectáculo 'Arco de Santiago'.

Su consagración definitiva se produjo al convencer con su cante en el famoso Concurso de Córdoba, en cuya edición decimoquinta consiguió los premios Manuel Torre (seguiriyas y tonás), Niña de los Peines (soleá por bulerías y bulerías) y don Antonio Chacón (malagueña y taranto).

Fernando Terremoto deja como legado en solitario trabajos como 'La herencia de la sangre' (1989) y 'Cosa natural' (1997), además de diversas colaboraciones, como por ejemplo el disco 'Voces flamencas de la Campiña, Bahía y Sierra' (1991), y como no la saga Así Canta nuestra tierra en Navidad.

Su prematura muerte le ha impedido estrenar su último disco, grabado desde hace unos meses y del que apuntó algunos temas en su reaparición en la peña Fernando Terremoto el pasado septiembre, una reaparición que quedará para la historia y en el corazón de muchos.

En los últimos años, el cantaor había contribuido al mundo del flamenco a través de diferentes composiciones como las que aparecen en el reciente trabajo discográfico de Tomasa Guerrero 'La Macanita' y algún que otro tema realizado expresamente para algunos artistas como Israel Galván, con el que había participado en sus últimos montajes. Tampoco hay que olvidar los villancicos que hizo para su peña, y que se han ganado un lugar en la Navidad jerezana.

La Junta mostró también ayer su pesar por el fallecimiento de Fernando Terremoto a través de Olga de la Pascua, directora del Centro Andaluz de Flamenco, quien señaló que "la Junta lo tenía considerado como un cantaor ejemplar, es una tremenda pérdida para el mundo del flamenco".

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