El buen obrero contra los rusos horteras
A WORKING MAN | CRÍTICA

La ficha
(*) 'A working man'. Acción. Estados Unidos. 2025. 116 min. Dirección: David Ayer. Guion: Sylvester Stallone, David Ayer. Música: Jared Michael Fry. Fotografía: Shawn White. Intérpretes: Jason Statham, David Harbour, Michael Peña, Jason Flemyng, Arianna Rivas.
Jason Statham se ha convertido en un género, como le sucedió a Charles Bronson o a Liam Neeson. Forma una pareja perfecta con David Ayer, a quien parece que solo le van los tipos duros en historias policíacas (Keanu Reeves en Dueños de la calle), de narcos (Arnold Schwarzenegger en Sabotaje) o bélicas (Brad Pitt en Corazones de acero). Con Statham ha explotado el filón del duro retirado que ha volver a la acción tanto en Beekeeper: el protector como en esta A Working Man.
El guión, escrito por Ayer y Sylvester Stallone -amigo y compañero de reparto de Statham en la serie de Los mercenarios- está basado en la primera de las diez novelas de Chuck Dixon protagonizadas por Levon Cade. Otra vez Stallone: adquirió los derechos de la novela para hacer una serie de televisión que ha acabado por convertirse en esta película que además de escribir también coproduce.
Levon Cade es un ex marine al que nunca dejan retirarse de la acción para dedicarse a algún oficio que le permita recuperar su vida y esa relación paterno filial que su anterior vida le impidió disfrutar. ¿A que les suena? Pues más aún les sonará como una variación liamneesoniana que en esta ocasión deba abandonar su nueva vida como jefe de equipo de una empresa constructora y volver al tajo de los puñetazos porque una banda de traficantes rusos secuestra a la hija de su jefe y amigo. La única novedad es el muy acentuado perfil working class -como su título subraya- del protagonista. Un mundo obrero rudo y honesto que se opone al lujo hortera de los degenerados y crueles rusos.
Esta historia mil veces contada de persecución, rescate y venganza está rudamente filmada y rudamente interpretada. Es decir, que solo ofrece todas las formas posibles de perseguirse por todos los medios imaginables y todas las formas de luchar, desde el cuerpo a cuerpo al uso de armas que adquieren un papel casi de protagonistas que llenará de gozo a la Asociación Nacional del Rifle.
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