Comienza el lento desmontaje de la casa medieval hallada en Barrocal

Patrimonio

Las administraciones, que no han dado ningún paso oficial más allá del acuerdo del último Pleno municipal, se muestran ineficaces en su intento de salvar los restos arqueológicos

Estado del solar de la calle Barrocal, con los restos de la casa medieval, en una imagen de la tarde de ayer.
Estado del solar de la calle Barrocal, con los restos de la casa medieval, en una imagen de la tarde de ayer. / Joaquín Hernández Kiki

Los restos medievales hallados en las obras de la finca de la calle Barrocal comenzaron ayer a ser desmontados en un proceso que será lento, según la propiedad, que se está llevando a cabo con todos los preceptos legales tras el dictamen afirmativo de la Comisión de Patrimonio y pese a la intención de las distintas administraciones públicas de paralizar el proceso para permitir que la casa almohade se quede en el lugar en el que fue construida hace siglos. Pero esa intención no ha estado acompañada de ningún paso oficial, más allá del unánime acuerdo plenario del Ayuntamiento de Cádiz que, de momento, no está sirviendo para lograr ese objetivo.

El representante y gestor de la cooperativa propietaria de la finca, el arquitecto Gumersindo Fernández, confirmó ayer a este periódico el comienzo del desmontaje de los restos, pero desmintió que la casa haya sido desmontada en su totalidad como aseguró el Ayuntamiento en un comunicado.

Fernández, además, revela que técnicos de Urbanismo sondearon el pasado viernes la posibilidad de paralizar el desmontaje para mantener una reunión sobre el futuro del yacimiento. Fernández afirma que la propiedad ofreció como gesto de buena voluntad una paralización hasta el lunes, día 28, pero que ayer miércoles, al no recibir ninguna comunicación más convocando esa reunión, se decidió comenzar un desmontaje autorizado legalmente por el informe favorable de la Comisión de Patrimonio.

“Estábamos dispuestos a reunirnos para explicar lo que íbamos a hacer, pero no nos han llamado. Hemos empezado a desmontar los restos muy despacito, porque esto es una labor delicada, casi un trabajo de chinos, piedra a piedra”.

Se refiere sobre todo el arquitecto portavoz de la propiedad a los restos que, a juicio de los arqueólogos, tienen más relevancia, una parte del muro de esta edificación que se va a salvar para ser colocado en el patio de la futura finca. En este caso, las piedras se desmontan una a una y se numeran convenientemente para en un futuro volver a montar el muro y que pueda ser expuesto en el patio.

De los otros restos, los enseres y las cerámicas serán llevadas al Museo Provincial de Cádiz para su depósito y estudio en profundidad, y el resto de piedras, pese a que su destino final en estos casos suele ser el vertedero, “se reutilizarán” en algunas de las zonas de la nueva edificación, según avanza Gumersindo Fernández.

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