Francisco Andrés Gallardo

Ariza

Visto y Oído

19 de diciembre 2019 - 01:31

El cáliz envenenado de dirigir los Informativos de TVE ha sido apartado por Almudena Ariza antes de arrepentirse nada más sentarse en el despacho. Conoce la casa y sabe que no merece la pena en circunstancias tan adversas de interinidad y conflicto interno. Si no cuenta siquiera con el respaldo de la redacción, que le respondió con la indiferencia y la ausencia en la consulta, mejor ni intentarlo.

La labor periodística sólo la mueve la motivación (es la gasolina de la vocación) y ante el desdén ajeno colectivo lo más aconsejable es marcar distancias y que no quede más rayado el pundonor. Ariza hará un mejor servicio diario desde París y ha entregado la mejor respuesta en beneficio de sí misma y en realidad de su principal empresa, su familia.

Cambiar las cosas en TVE es misión de titanes que no son de este mundo. El período tendencioso de José Antonio Sánchez vino a agriar el seno de un dinosaurio que en el mar de fondo se remueve por simpatías e intereses politizados. Una lástima de corporación pública, dirigida por un equipo directivo que no atina en su labor y una masa de trabajadores asfixiada por sus guerras internas. RTVE no sabe explicarse a sí misma qué misión debe tener en esta sociedad española desorientada.

El ex director de El Periódico de Catalunya, Enric Hernández, actual responsable de que RTVE enfile al menos algún rumbo concreto, sólo cuenta como bagaje esperanzador haber encarado el independentismo catalán con honestidad, asumiendo la expulsión económica de las prebendas de una Generalitat entregada al abismo. La 1 se encuentra en su peor momento y a falta de audiencia tampoco justifican su trabajo de servicio público el resto de canales minoritarios y unos medios digitales sin el peso social que deberían tener.

Ariza se veía en condiciones de mejorar el paisaje (con la BBC siempre como meta inalcanzable) pero sus propios compañeros por omisión han negado su empeño. Hernández lo tiene imposible.

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