Concierto de miedo

30 de octubre 2022 - 07:00

El Puerto está de Halloween. Entre las muchas actividades organizadas, un recital ofrecido por el alumnado del conservatorio con piezas seleccionadas para la ocasión. Un éxito, según este mismo periódico publicó. Y desde luego lo fue, si se atiende a la asistencia, la puesta en escena, el número de intérpretes participantes y el cariño y esfuerzo que pusieron en la actuación.

Ahora bien, si solo tenemos en cuenta la actitud del público, yo diría que el concierto fue un fracaso absoluto. Por supuesto no fueron todos, pero una gran mayoría de los presentes mostraron una total falta de respeto por quienes estaban allí ofreciendo su interpretación. Niños y niñas, algunos con apenas 8 o 9 años, muchos enfrentándose por primera vez a tocar en público, y lo que encuentran enfrente es un grupo de personas charlando, sin mostrar un mínimo interés, y dificultando además su trabajo porque apenas podían oír a sus profesores y compañeros.

Mi indignación, claro, se refuerza porque entre los damnificados estaba uno de mis hijos, así que me pasé hora y media mandando callar y pidiendo a los grupos que parloteaban a mi alrededor que bajaran el tono. Lo mismo parecí antipática, pero lo cierto es que no me importó: peor me parece la mala educación y la falta de consideración.

Y allí estaba yo, hirviéndome la sangre, cuando llegó el concejal de Fiestas; pasó detrás del escenario, grabó su story para las redes, fue luego a la zona del público, grabó otro pequeño vídeo (hablando), se puso a charlar y hacerse fotos con los asistentes -mientras el recital seguía-, y solo volvió a estar en silencio en la actuación final, la del profesorado, para captar nuevamente el momento con su teléfono.

Sinceramente, fue la puntilla. No entiendo de qué sirvió su presencia. Sin duda su ‘popularidad’ dio visibilidad al evento; pero creo que la función institucional de un representante del Ayuntamiento es otra: arropar y apoyar iniciativas como esta. Y para eso hace falta saber comportarse y mostrar respeto. Los protagonistas eran los niños, Calleja, no usted.

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