02 de marzo 2024 - 06:00

Me topé hace poco con un vídeo en el que el actor Asier Etxeandía recitaba con mucha fuerza el poema 'Distinto', de Juan Ramón Jiménez. “Lo querían matar/ los iguales/ porque era distinto” dice el comienzo de un texto que acaba con este ofrecimiento: ”lo que seas, que eres/ distinto/ (monte, camino, rosa, río, pájaro, hombre): si te descubren los iguales,/ huye a mí,/ ven a mi ser, mi frente, mi corazón distinto.” Me sentí impactada. Las palabras escritas hace casi cien años encajaban a la perfección con la personalidad no solo del actor vasco, sino con la situación de multitud de personas que todavía sufren por ser distintos. El arte, en general, ha sido refugio de infinidad de seres atormentados por no encajar. “Aparte, como naipe cuya baraja se ha perdido”, escribía también Luis Cernuda, otro poeta sensible y particular, distinto.

En el fondo ese acierto para trasladar a unos versos un sentimiento con el que cualquiera puede identificarse es lo que hace “clásico” a un autor. Por desgracia, cualquier edad es válida para entender el poema, es fácil haberse topado con una situación, aunque sea aislada, en la que se ha padecido por no encontrar iguales; sin embargo, para asumir la diferencia y vivirla como un beneficio, para sacar pecho de esa diferencia creo que hace falta haber alcanzado cierta edad y haber superado ciertas experiencias vitales. Solo así se puede asumir la condición de ser distinto. Y es que nos han hecho creer que existe una normalidad, un patrón al que hay que amoldarse para triunfar socialmente (signifique eso lo que signifique). Solo más tarde se comprende que ser anómalo es también abrazar la libertad, renunciar a reglas impuestas por otros que pueden llegar a anularnos.

Pero hay esperanza. Al mismo tiempo que me encuentro a diario con jóvenes que sufren la diferencia, empieza a ser habitual encontrar a muchos otros que la asumen y hacen de ella su bandera; que no aspiran a encajar ni entienden de moldes sino que se sienten cómodos inventando nuevas formas de expresión. Y espero que esta nueva actitud se expanda porque solo así se conseguirá mejorar la deteriorada salud mental de las nuevas generaciones.

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