
El Alambique
Jesús Andrades
Ser pregonero
El Alambique
En tres amaneceres más, cuando la luna creciente de paso al sol que todos esperamos en los próximos días; cuando ya quede menos de una semana para ver la primera cruz de guía; cuando todo esto suceda, comenzará el Domingo de Pasión.
Con un Señor Afligido en San Francisco en besapies, comienza una jornada histórica tanto en El Puerto Cofrade, como para el Pregonero.
Este domingo es el Pregón de nuestra Semana Santa y es un día de los más bonitos y señalados en el calendario de un buen cofrade.
En esta ciudad, que hablamos tanto de esa falta de unión entre hermandades, entre cofrades; podríamos marcar este día, como el día; con el que, en conjunto, miramos con más cariño a nuestra Semana Santa.
Todo aquel que se levanta el Domingo de Pasión sabiendo que va al Teatro Pedro Muñoz Seca, ya de primeras, va con el corazón abierto, dispuesto a disfrutar y a llenarse de las vivencias de una persona que se ha dejado el alma como mínimo para decirte, que te sientas orgulloso de tu Semana Santa y que estes preparado para disfrutarla.
Ser Pregonero de tu Semana Santa, además de ser una preciosa responsabilidad; es tener en tu palabra todas las llaves de los templos portuenses, es alzar cada guión de nuestras cofradías, es tocar el llamador para que tu Señor avance, es tener la caña para encender cada una de las candelerías de nuestros palios; es tener tu Semana Santa para ti un ratito.
Ser Pregonero es dejar atrás días y noches conociéndote mejor; es abrirte en canal desde la más hermosa y pura sinceridad; es quedarte vacío en cada verso; es quedarte sin aliento en cada mensaje.
Pienso que, en nuestro Puerto, el Pregón de Semana Santa está pasando por uno de sus mejores momentos, dejando cada año un sabor de boca más dulce que el almíbar de las torrijas de esta época.
Por supuesto nuestra Semana Santa es para todo el que quiera disfrutarla y los primeros que debemos disfrutarla y saber quererla somos nosotros.
En la figura del Pregonero, recae también esta labor y dicho sea de paso, el del mismo, es el alma y el corazón más sincero que te hablarán esta Semana Santa de nuestras hermandades.
Tuyo es el atril, Pregonero.
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