
El Alambique
Manolo Morillo
Sueldos indecentes
Sábado 22 de marzo, día luminoso. Se colocaba en el barrio de El Balón la placa en la casa donde nació Ramón Díaz ‘Fletilla’, aunque desde niño vivió en el barrio del Mentidero. Ramón, junto a Eduardo Delgado, fueron los patriarcas del cuplé chirigotero, y como bien dijo uno de los asistente al acto, ellos fueron, entre otros, los que hicieron el “puchero” que se comen las chirigotas hoy.
El acto estuvo amenizado por la chirigota de Manolín Santander, Sánchez Reyes y Juan Pérez, y presentado por Javier Taboas. Ninguna representacion municipal, ninguna presencia de las muchas asociaciones de autores, nadie de ninguna peña donde dio tantos ensayos generales. Tampoco hizo acto de presencia ningún miembro del Aula de Cultura del Carnaval de Cádiz, casi ningún medio, etc.. una vergüenza.
Allí estuvieron los dos o tres familiares que le quedan vivos, algunos Antifaces de Oro y pare usted de contar. No sé si las ausencias se debían a que no hay había croqueteo o que no había foto para los minutos de gloria.
Ramón no estuvo en las redes para elevarlo a la categoría de mito, no murió joven, pero las nuevas generaciones debían de estudiar los repertorios de este genial autor, y cómo driblaba a la censura dura de aquella época.
Seguramente el entusiasmo de Miguel Parrilla lo llevara a colocar más placas a pesar de las pegas del propio Consistorio. Allí estuvimos los que quisimos estar con el entrañable ‘viejo’ de la calle Adolfo de Castro, donde desde su azotea salió una enciclopedia de coplas.
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