Óscar / Lobato /

Erasmus

por los bloques

18 de abril 2012 - 01:00

Tal día como hoy, hace 210 años, la diñó con todo éxito Erasmus Darwin, santo patrón de la beca que lleva su nombre.

Erasmus fue notable científico de su época y figuró entre los médicos británicos más reputados. El propio rey Jorge III le pidió incluso que se convirtiera en su médico de cabecera.

Darwin declinó raudo tal honor, sabedor de que los monarcas se fracturan constantemente. Y no miren a nadie en particular, que son ustedes muy suyos.

El caso es que a Erasmus le iban más otras cosas. Permaneció en Lichfield (Staffordshire) y compaginó la Medicina con una acendrada vocación científica, destacando en Física, Química, Geología y, en general, todos los aspectos de la Biología. Además fue aceptable poeta en lengua inglesa, algo poco meritorio pues es idioma fácil de rimar. (Lean traducida cualquier letra de los Beatles y me cuentan). Lo notable es que Darwin escribió poemas sobre temas científicos, Botánica especialmente.

Gran investigador (suya es la frase "un tonto es aquel hombre que nunca ha realizado un experimento") se adelantó a su tiempo y pronto cabreó como una mona a la iglesia; algo que sólo había hecho antes gentuza como Copérnico. Tal trayectoria familiar la remataría su nieto; Charles Darwin, enunciando la Teoría de la Evolución.

Lo mejor de Erasmus era que amaba gozar de la vida. Tuvo dos esposas, una amante entre ambas y dejó catorce hijos. Le pirraba comer y beber. Tanto, que hizo abrir un semicírculo en la mesa del comedor, para encajar su orondo estómago en el rebaje y seguir poniéndose cianótico.

De modo que, si ven por ahí de jarana a chavalitos guiris, desmadrados y mamados, piensen que andan honrando a su patrón.

(P.S.: Esto último es falso. ERASMUS es el acrónimo de European Region Action Scheme for the Mobility of University Students, o Plan de Acción de la Comunidad Europea para la Movilidad de Estudiantes Universitarios. Pero no sólo capillitas y beatonas van a tener santos).

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