Amor y odio a los perros en Cádiz

04 de abril 2025 - 03:03

Los perros y las perras originan una apasionada división en Cádiz entre quienes los aman y quienes los odian. Soy consciente de que escribir sobre perros es lo más peligroso del articulismo local, pues te pueden morder por aquí y por allí. Es más peligroso escribir de los perros que de los políticos. En la política, los gaditanos se dividen entre los que votan al PP y los que votan a la izquierda gaditana (incluyendo a los de AIG y los del PSOE); pero la cuestión canina es transversal. ¿Hay perros de izquierdas y de derechas? ¿Hay perros obreros y perros señoritos? ¿Hay perros flautas y perros pijos? Hay de todo en la Viña del Señor, y en Santa María y los demás barrios. Porque Cádiz está bien poblada de perros

El alcalde anterior, José María González (al que todos conocemos como Kichi), tuvo fama de ser pro canino, y practicaba una política supuestamente de izquierdas. El alcalde actual, Bruno García, que tenía cierta fama de pijito antes de llegar a la Alcaldía, se ha revelado como más pro canino que el anterior, pues hasta les ha regalado una playa en Torregorda, sólo para perros y perras. Así que el poder local ve la proliferación canina con buenos ojos. A pesar de que no votan todavía.

El odio no es bueno. El odio no es un sentimiento cristiano. También los perros y las perras son criaturas de Dios, aunque no sean seres racionales. El escritor portugués Gonçalo M. Tavares, en su novela Viaje a la India, escribió: “Los perros no han tenido a los griegos como antepasados y eso se nota”. Por eso, necesitan a los hombres y las mujeres, aunque algunos y algunas tampoco son de cultura helénica. Los perros son dependientes, incluso para recogerles las cacas y los meados cuando los depositan en las calles. Esto, en muchas ciudades, es exigido so pena de multazo. Y, probablemente, es el motivo central del odio de los anticaninos. Además de los ruidos de los muy ladradores, y la peligrosidad social de algunas razas. Es curioso que quienes hablan de las razas de los perros no son acusados de racistas. Es otra diferencia. Sabemos por el cristianismo que todos los hombres y mujeres somos iguales en dignidad y derechos, pero de los perros y perras no se dijo lo mismo.

Es necesario mantener la convivencia y la paz social entre humanos y caninos. Establecer medidas razonables y cumplirlas. Para ello es importante garantizar la limpieza de las necesidades, por las buenas o por las malas. Después pasará como con todo, pues hay perros simpáticos y antipáticos, como sus dueños o dueñas, y como quienes critican los abusos.

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