Por los comunes afanes

En 1979 los políticos estaban por compromiso, pero cuando empezó eso de la “liberación” llegaron las puñalás

22 de abril 2024 - 00:45

Siempre es motivo de satisfacción que un grupo de personas te elijan para representarlas, sea como capitán de un equipo de fútbol, presidente de la comunidad, delegado de clase, hasta presidente del Gobierno. Gente que deposita su confianza en una persona se convierte en una responsabilidad y un orgullo. Algo llevará a esas personas a pensar que es el adecuado para depositar su representación. Para muchos termina convirtiéndose en una profesión, como es el caso de LLORECA cuyo presidente, jubilado, llevará 40 años al frente de los hosteleros, más que Franco en El Pardo. Unas 150 personas habrán pasado por las corporaciones democráticas gaditanas para representar a sus vecinos. Al principio todos lo hacían por compromiso, ese deseo de mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos. Cuando se observó que existía eso que de manera eufemística llaman “liberación” empezaron las puñalás. Vivir de la política debe ser muy satisfactorio porque la gente mata por un cargo, grandes enemistades se han forjado en el seno de los partidos por un quítate tú que me pongo yo. Al idealismo de aquellos jóvenes del 79 hemos llegado a que 18 de los 27 concejales del Ayuntamiento actual perciban un salario, para algunos se han inventado incluso una “media liberación” que los convierte en millonarios ya que compatibilizan sus salarios privados y los públicos, todo sea por la de Ubrique. Cuando llegaron los de Por Cádiz Sí Se Puede pensábamos que iban a ser activistas de sus vecinos, como presumían de ser de las mareas de todos los colores y todo lo que fuera menester. La decepción comenzó cuando todos se pusieron sueldo y se rodearon de asesores, también con magníficos sueldos. En el 79 ni siquiera se conocía el concepto de asesor, había ciudadanos que ayudaban a los concejales motivados por un compromiso, fueran médicos del sistema público, urbanistas, aficionados al carnaval o cualquier menester. Ahora hay una legión de llevadores de maletas pagados con dinero público. Lo que ha cambiado el mundo. Ahora nadie hace nada si no es cobrando o con la expectativa de tener sueldo en algún momento. Si me permiten hablar en primera persona, para mí fue un honor haber sido concejal 12 años “sin trincá” que decía el Beni, siempre en la oposición porque así lo quisieron los gaditanos. Por supuesto no soy mejor ni peor que nadie, es tan solo el signo de los tiempos y que el mío ya ha pasado, ya se sabe que moro viejo no aprende idiomas, con perdón de la expresión. Todos esos concejales que se reunieron el viernes en el salón de plenos, y los que no pudieron ir, son un orgullo para Cádiz.

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