
La esquina
José Aguilar
Montero intensa...
Curiosamente, los 10 Mandamientos te conminan a no desear los bienes ajenos pero no dicen nada acerca de no desear el mal. Legitimados en primera instancia. El buen Dios conocía a sus criaturas. Desear el mal ajeno es mi contribución a la cuota de mezquindad en esta coronacrisis. Desear un mal ajeno con un sentido del rencor un poco ridículo, lo reconozco: por ejemplo, que alguien se pase una semana comiendo bulbos de tulipán antes de sentarse a negociar un Plan Marshall europeo. Pero también deseo el mal a nivel macro: que esas cifras de paro históricas en Austria, en Estados Unidos, se contagien a otros países. Es un impulso idiota y suicida, lo sé, pero estoy harta de entrar en la piñata del cerdito, a la que todos muelen a palos. Que, ya que viene, la ola sea igual para todos y no haya excusas, que haya que resolver el desastre sin miradas de suficiencia, discursos condescendientes ni libras de carne de por medio.
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