Memorias de un tiempo ganado

02 de abril 2025 - 03:03

Publicar unas memorias en Cádiz tiene mucho mérito. Es una ciudad con tendencia a olvidarse de las cosas que suceden de un año a otro. Quizás influye el Carnaval, que ha acostumbrado a cambiar los repertorios y los tipos todos los años. Y así muchos piensan que lo pasado ya pasó, y apenas queda un recuerdo difuso. Sin embargo, somos también el tiempo que vivimos. Pues, si no lo hubiéramos vivido, ya estaríamos muertos desde hace tiempo. Cumplir los 90 años no es fácil. Está por encima de la media de edad en Cádiz, Andalucía, España y la Humanidad. Y tener buena memoria a esa edad y publicarlas en un libro es una bendición de Dios, y es lo que nos ha regalado José Ramón Pérez Díaz-Alersi.

Moncho es un gaditano atípico. Si hubiera muchos más gaditanos como él, otro gallo le hubiera cantado a la ciudad en los últimos 50 años. Lo que canta Moncho, con su pluma, son tangos que vienen de Filipinas, y pasan por los chalés de Vistahermosa (la de Cádiz capital, no la de los gaditanos que se fueron a vivir a El Puerto), y se queda en una esquina de la playa Victoria, a la espera de pasear junto a las olas que se pierden en la orilla. Y ahí está el último testigo de la burguesía ilustrada que perdimos. En Cádiz se considera lo burgués como algo negativo, pero fue la burguesía (en el buen sentido de la palabra) la que dio prosperidad y riqueza a la ciudad. En otros tiempos, por supuesto.

Moncho Pérez Díaz-Alersi nunca fue un burgués en el peor sentido de la palabra. Es un gaditano comprometido, un hombre creyente en un cristianismo que ha practicado al pie de la letra. Siempre ha creído lo mismo y ha sido lo mismo: demócrata y cristiano. En un tiempo, fue militante del partido de Joaquín Ruiz-Giménez. Así, en este país, en los años de la Transición, se le podía considerar de centro izquierda. Y hoy, aunque piensa lo mismo, y tiene las mismas ideas, algunos califican a esas personas como de ultraderecha, o vayan a saber, porque en este país hoy todo el mundo es facha, menos los simpatizantes del Gobierno progresista de ocasión.

En las memorias de Moncho está el Cádiz de la Transición y las reuniones en el Chaminade. Está el Cádiz de la UCD, en la que fue portavoz municipal. Está el Cádiz del Puerto y la Zona Franca. Pero también el Cádiz del Patín La Laguna de hockey, del Club de Tenis, y por supuesto del Club Náutico. Y muy presente está el Cádiz de su familia, prolífica, y núcleo de su vida.

Puede estar satisfecho. Sus memorias mantienen el recuerdo de una buena persona, que es un gaditano ejemplar.

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