Enrique García-Máiquez /

El quinto poder

de poco un todo

22 de mayo 2011 - 01:00

ESTA vez no habrá que esperar al recuento de los votos para saber quién ha ganado: ninguno. Tampoco otras noches electorales había mucho que esperar, pero para lo contrario: todos se declaraban muy satisfechos con sus resultados. Por supuesto, para la administración de cada pueblo o ciudad será importante quién gane o pierda, pero la batalla política la han perdido todos los partidos. La atención pública, el debate de ideas y la emoción han estado con el 15-M. Esto es indiscutible.

Lo demás es dudoso. Cuando estos días me han preguntado y, sobre todo, me he preguntado qué pienso, he recordado una frase de J. S. Lec. Le encomiaban a unos jóvenes diciendo que eran los poetas del mañana y repuso: "Ah, sí, bueno…, pues ya los leeré pasado mañana".

Lo más feliz que tienen éstos es su descontento. No pretendía ser original cuando me lamentaba aquí de los manejos de nuestros políticos y jueces, y de la representatividad dudosa del sistema, que no recoge las inquietudes ni las opiniones del pueblo soberano; pero tampoco podía imaginar que esa crítica sería un clamor tan pronto. Por contra, junto a las protestas y propuestas de regeneración democrática, basta una lectura del panfleto inspirador del abuelete Hessel y otra del manifiesto y una oída rápida de las consignas y un vistazo al campamento y un repaso a los medios que expulsan de allí y a los que acogen y una consideración a su falta de respeto a la ley democrática, basta eso, para comprobar una querencia izquierdista y estatalista inquietante, anacrónica y, por suerte, inviable. Yo esperaré con Lec (releyendo sus "Pensamientos despeinados") a pasado mañana. Veremos qué propuestas acaban imponiéndose, si las regeneracionistas o las revolucionarias.

Confieso que soy optimista. Y no porque no vea los peligros, que los veo y me temo lo peor, sino porque incluso si se imponen los elementos de extrema izquierda, no pasará nada. Entonces el movimiento irá reduciéndose rápidamente a los límites (limitados) que los antisistema tienen en la sociedad española. "No pasará nada" no está bien dicho, es: no pasará nada más. Con lo que ya ha pasado tenemos de sobra: la sociedad civil, aprovechando las redes sociales, ha sido capaz de ganar a los grandes partidos la batalla mediática y emocional en su propio terreno. Aunque todo haya sido una ilusión, nos queda eso, la ilusión. Ha surgido también en España el quinto poder, que a la vista de cómo están aquí los tres primeros y el cuarto, nos hacía mucha falta.

La mejor posibilidad sería, claro, que dentro del movimiento se impusiera su veta regeneracionista, con lo cual seguiría sumando apoyos a lo ancho de la sociedad y en gentes de todas las edades. Mi optimismo no llega a tanto, sin embargo; pero no importa. En cualquier caso, cuaje en esta ocasión o en una próxima, el quinto poder ha irrumpido para quedarse. Y habrá que tenerlo en cuenta.

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