
NOTAS AL MARGEN
David Fernández
Tómense en serio la Justicia
La gente le tiene miedo a la palabra rearme, pero depende del uso y las costumbres. Si el uso es un rearme para cargarse unos a otros, evidentemente es negativo. Por el contrario, necesitamos un rearme moral, que sería muy positivo y saludable para todo el mundo en general. Necesitamos un rearme ideológico y de creencias. De modo que se trabaje para construir una sociedad diferente, basada en el amor al prójimo y no en el odio al prójimo. Un rearme basado en cumplir las bienaventuranzas y no en el egoísmo de acumular el poder para aplastar a los más débiles.
Donald Trump y los partidos afines que le ríen las gracias (o las desgracias) suelen decir que se basan en la libertad y en los valores cristianos. Pero no se entiende el concepto que tienen de la libertad, cuando quiere conseguir su propósito a base de prohibiciones y recargar con aranceles el libre comercio. Y mucho menos se entiende su concepto del cristianismo. Una lectura rápida del Evangelio (incluso por capítulos salteados) les serviría para entender que sus idearios no son cristianos.
El cristianismo se basa en el amor. Los diez mandamientos se resumen en dos. Primero: Amarás a Dios sobre todas las cosas. Y segundo: Amarás al prójimo como a ti mismo. Es decir que si le pones un 25% de aranceles al prójimo, te los debes poner a ti mismo. Y si no te los pones a ti mismo, no se los pongas al prójimo. Aunque sea un chinito, o un mexicano.
Vale también para los negritos y otras razas que no sean blancas. Lo deseable no es que todos seamos pobres, sino que los ricos repartan un poco para que no les pase como a Elon Musk, que por defender al rey de los aranceles, se está arruinando ligeramente. Otros se pueden arruinar más, perdiendo votos, por defender al compadre yanqui en contra de los agricultores.
El rearme para matarse unos a otros viene de los tiempos de Caín y Abel. John Lennon, antes de morir asesinado, grabó una canción que se titulaba Give peace a chance. Esa oportunidad a la paz era un aldabonazo. Miles de personas se manifestaron en Trafalgar Square de Londres, en mayo del 68, pidiendo que se hiciera el amor en vez de la guerra. Así tuvieron vidilla los movimientos pacifistas. Hoy ya no existe el pacifismo. Hacer el amor está pasado de moda. Los políticos europeos defienden el rearme defensivo, porque ahora lo que gusta no es tener amigos, sino enemigos de conveniencia.
En más de 20 siglos, hemos aprendido poco de lo que se predicó.
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