Editorial
No es tiempo de lamentos, sino de actuar
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La guerra comercial que ha emprendido el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, contra el resto del mundo y de forma muy significada contra el conjunto de la Unión Europea va a obligar a todas las empresas andaluzas con intereses estratégicos en ese mercado a variar sus políticas exportadoras y abrirse huecos en países que hasta ahora eran secundarios para ellas. No es ninguna sorpresa. Desde que en noviembre Trump ganó las elecciones se daba por descontado que algo muy parecido a lo que se concretó en la Casa Blanca el pasado miércoles iba a suceder. Los sectores andaluces más afectados, como los comercializadores de aceite de oliva, vino o aceituna de mesa han tenido tiempo de analizar los números y actuar en consecuencia. Es lógico que en una situación como esta las administraciones se pongan en marcha para, en la medida de lo posible, paliar los efectos en renta y empleo. La Junta ha anunciado medidas de apoyo para ayudar a las empresas a reorientar sus ventas a mercados asiáticos, africanos y de América Latina y prepara un paquete de incentivos que la consejera de Economía, Carolina España, espera tener ultimado para mayo. No son tiempos de lamentos, sino de actuar. El sector exportador andaluz ha mostrado un enorme dinamismo en los últimos años y el desafío que supone los aranceles de Trump debe ser un acicate para que refuerce su pujanza. Como en todas las cuestiones importantes, cuanto más coordinadas actúen las administraciones central y autonómica, mejor podrán capear este temporal las empresas andaluzas. Parece que en esta ocasión empiezan a darse pasos en esa dirección.
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