"Con el contrabando de tabaco, mucho dinero acaba en el bolsillo de unos pocos"

Rocío Ingelmo | Directora de Asuntos Corporativos y Legales de Altadis

La ejecutiva de Altadis incide en los daños económicos y sociales de la venta ilegal de cigarrillos

El protocolo de la OMS, una oportunidad para rastrear el desvío del producto a las mafias

Rocío Ingelmo, responsable de Asuntos Corporativos y Legales de Altadis, en el Palacio de Congresos y Exposiciones de La Línea.
Rocío Ingelmo, responsable de Asuntos Corporativos y Legales de Altadis, en el Palacio de Congresos y Exposiciones de La Línea. / Erasmo Fenoy
Alberto Rodríguez

07 de octubre 2018 - 01:38

La línea/Rocío Ingelmo es una de las abanderadas en España en la lucha contra el contrabando de tabaco desde su cargo como directora de Asuntos Corporativos y Legales de Altadis, la principal tabaquera del país. Ingelmo incide en los aspectos sociales del contrabando y, sobre todo, en los efectos negativos para la economía. Es Inspectora de Hacienda del Estado e Interventora y Auditora de cuentas del Estado en excedencia. La entrevista se realizó en La Línea, a apenas unos metros de Gibraltar, foco de donde procede el 40% del tabaco de contrabando que se consume en España.

-El contrabando de tabaco es casi tan antiguo como su consumo. ¿Qué papel desarrolla Altadis para combatirlo?

-Altadis hace años que decidió dar la cara contra el contrabando. Colaboramos estrechamente con las fuerzas de seguridad y la Agencia Tributaria. Lanzamos una aplicación para móviles llamada No contrabando que recibe denuncias anónimas de puntos ilegales de venta que registra mensualmente un centenar de denuncias. Algunas han dado pie a aprehensiones significativas.

-¿Cómo perjudica a una economía y a una sociedad el consumo de tabaco de contrabando?

-Perjudica a toda la cadena de labor, pero especialmente a los expendedores. La Línea tiene solo tres estancos, por ejemplo. El daño inmediato es la pérdida de impuestos para el Estado y la comunidad autónoma. A las fuerzas de seguridad no se les puede pedir más esfuerzo en la represión. Hace falta una inyección económica para que en ciudades como La Línea la gente tenga una alternativa a pasar tabaco para ganar dinero.

-¿Existe una tolerancia social hacia el consumo de tabaco de contrabando, o incluso rebeldía hacia los impuestos?

-Sin lugar a dudas, sí. El 80% del precio del tabaco son impuestos y no pagarlos se ve como un gesto de rebeldía. Pero mucha gente no aprecia que un tabaco que en un mercado vale 2,50 euros llega al mercado ilícito encarecido, por ejemplo, a 3,25 y reduce la diferencia inicial del 35 al 10%. Mucho dinero acaba en manos de unos pocos en lugar de en el Estado. Esos Robin Hood que creen que perjudican a la Hacienda, perjudican a todos. Si se recaudan menos impuestos, habrá menos carreteras.

-¿En qué situación se encuentra este fenómeno en Andalucía?

-Andalucía ha tenido épocas con casi el 45% de tabaco de contrabando, en lo más duro de la crisis a finales de 2014. El primer semestre de 2018 refleja una bajada de quince puntos, con el 30,4%. La situación ha mejorado por la mayor renta disponible y porque el precio apenas ha variado en tres años. Cuando sube el precio, la motivación para comprar tabaco de contrabando sube.

-En unos meses entrará en vigor el protocolo de la Organización Mundial de la Salud contra el contrabando. ¿Cómo funciona?

-En la Unión Europea, a partir del 20 de mayo de 2019 todas las cajetillas de cigarrillos y picadura deberán llevar un código que permitirá conocer la trazabilidad del producto desde que se fabrica hasta el punto previo al consumidor final. En todo momento se podrá seguir la ruta de una cajetilla de cigarrillos. La directiva aprobada en la UE obliga a todas las fábricas a trazar sus productos también para la exportación, que es lo que ocurre cuando una cajetilla va a Gibraltar, donde en principio la norma no afectaría. Es importante, porque la trazabilidad del tabaco va a llegar a Gibraltar.

-Ya que habla de Gibraltar, el Peñón supone casi el 40% del origen del tabaco que se vende ilegalmente en España e importó el año pasado 72 millones de cajetillas. ¿Es posible apelar a la responsabilidad de las tabaqueras para frenar un abastecimiento a todas luces excesivo para 30.000 habitantes?

-El protocolo de la OMS también contempla el principio de la diligencia debida. Cuando una tabaquera venda a un mercado deberá justificar las cantidades y queda obligada a abastecer de forma racional el mercado de destino.

-Aparte de esas normas, ¿cómo actúa Altadis en ese sentido?

-El principio de diligencia debida lo tenemos implantado y también conocemos a nuestro distribuidor en Gibraltar.

-¿De qué forma pueden colaborar o contribuir las autoridades de Gibraltar?

-Visto desde La Línea puede no apreciarse. Pero el Gobierno de Gibraltar ha tomado medidas como subir los impuestos para reducir el diferencial de precios con España y tratar de frenar la salida del producto. Hace un par de años limitaron el horario de apertura de las tiendas que venden tabaco y reforzado los controles. Dan sus pasos y creo que demonizar un mercado es complicado.

-¿Cómo valora la reforma para prohibir el uso de las lanchas utilizadas habitualmente para transportar tabaco de contrabando y otras sustancias?

-Lo importante son los plazos. Requiere la reforma de una Ley Orgánica, debe haber voluntad por todos los grupos políticos para sacar adelante este cambio que contribuirá a reducir el contrabando, pero también el narcotráfico dado que es el uso fundamental al que se destinan esas lanchas.

-Detrás de quien vende tabaco de contrabando en un quiosco o una vivienda hay, generalmente, entramados organizados. ¿Llegan las autoridades hasta el fondo de las mafias?

-Los jueces no son conscientes del mal que hacen los pisos estanco. Conseguir una orden de registro es complicado, agradeceríamos que fueran un poco más receptivos. Cuando la Agencia Tributaria, la Guardia Civil o la Policía Nacional piden acceder a un piso no se hace de forma arbitraria. Las policías locales pueden ayudar a controlar el menudeo.

stats