Fallece uno de los marroquíes investigados por el robo de la caja municipal

La estrecha relación que mantenía con Clemente Ruiz era una de las claves de la investigación policial llevada a cabo

Clemente Ruiz, en los Juzgados, en una fotografía de archivo.
Clemente Ruiz, en los Juzgados, en una fotografía de archivo.
Arturo Rivera / San Fernando

15 de noviembre 2012 - 05:01

Su estrecha relación de amistad con el principal imputado por el robo de casi ocho millones de euros en efectivo de la caja del Ayuntamiento isleño -el funcionario Clemente Ruiz García- despertó las sospechas de la Policía e, incluso, centró buena parte de las pesquisas llevadas a cabo por orden de la jueza que instruye el caso.

Compartían negocios -entre ellos, el establecimiento Team TR Quad de la calle San Onofre, que cerró tras la detención de Clemente en abril de 2009- y, además, una estrecha relación de amistad entre ambas familias, ampliamente documentada por la Policía en el transcurso de sus investigaciones. Incluso vivían uno al lado del otro en una zona residencial de Camposoto, en unos unifamiliares próximos a la rotonda del Cante. Su vivienda fue una de las que se registraron durante una de las intervenciones policiales llevadas a cabo en relación con el polémico y controvertido asunto del robo de la caja.

Mohamed Alí Buselhan, más conocido con el nombre español de Iván, pertenecía al clan marroquí que desde los primeros momentos se vinculó al robo de la caja (aunque ninguno de sus miembros haya sido imputado o detenido en los más de tres años que el caso lleva abierto). La Policía siempre ha creído que su estrecha relación de hermandad con el funcionario municipal detenido era una de las claves para explicar lo ocurrido y para dar con la pista del dinero desaparecido de las arcas municipales.

Iván, con 32 años de edad, falleció repentinamente en la noche del pasado viernes en la capital madrileña, donde se encontraba con su familia pasando unos días. Según fuentes del entorno familiar, su muerte se debió a causas estrictamente naturales.

Su cuerpo sin vida fue encontrado en la habitación del céntrico hotel en el que se hospedaban durante su estancia en Madrid a primera hora de la mañana del viernes. Al no contestar a las sucesivas llamadas efectuadas por su padre, solicitaron al hotel la apertura de la habitación con una llave maestra. Cuando por fin accedieron a las dependencias se encontraron con el cadáver de Iván tendido en el suelo. La muerte le sobrevino durante la noche.

Los hechos fueron corroborados por el abogado de la familia, José Luis Tellado, que se desplazó hasta la capital para gestionar la repatriación del cadáver ya que, por expreso deseo de la familia, recibirá sepultura en Tánger.

Iván era uno de los cuatro hijos del patriarca del clan, Abdel-Lah, con el que el principal imputado por el caso, Clemente Ruiz, había intimado especialmente. Su elevado tren de vida (grandes gastos, coches y vehículos de alta gama) así como los múltiples negocios y alquileres de locales que manejaba centran buena parte de la investigación policial, que advierte del elevado volumen de dinero que manejaba y que, sin embargo, se esfumó tras la detención del funcionario que estaba encargado de la caja.

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