Callejones hacia una Semana Santa sin salidas

¿Habrá procesiones en 2021?

La situación sanitaria, lo incontrolable de una procesión, o la falta de medios para posibles aforamientos ponen en evidencia la escasa probabilidad de que las cofradías salgan en 2021

El Consejo se mantiene optimista, pero para “una Semana Santa distinta”

Un momento del debate celebrado este jueves en la sede de la Fundación Cajasol.
Un momento del debate celebrado este jueves en la sede de la Fundación Cajasol. / Lourdes De Vicente

Primera premisa: El peligro de una procesión en mitad de esta epidemia del coronavirus no está en el hecho de que las imágenes estén en la calle, ni tampoco en el riesgo de contagio debajo de los pasos; “el peligro está desde el reparto de túnicas”. Esta afirmación, lanzada por el doctor Juan Pedro Guerrero, supone una primera y rotunda piedra en el camino que tienen las hermandades por delante de cara a una Semana Santa que es tan incierta en su celebración como segura de que no será, ni de lejos, como era habitual hasta 2019. La segunda de las jornadas de debate organizadas por la Fundación Cajasol para analizar el impacto del coronavirus en el mundo de las cofradías ha dejado este jueves una evidencia bien clara: la Semana Santa con las imágenes recorriendo en sus pasos las calles de la ciudad se antoja un auténtico imposible. Y la Semana Santa posible busca en la actualidad callejones en su mayoría sin salida.

El virus y su contagio entra en contacto directo con lo que supone una salida procesional, “porque las hermandades mueven una cantidad ingente de personas” que, además del peligro sanitario que supone, “no permitiría seguir la trazabilidad en caso de que hubiera contagios”, tal y como señala el director de Protección Civil, José Manuel Anelo. A esto se le suma “la falta de responsabilidad no de la generalidad ni siquiera de una mayoría de la ciudadanía, pero de una mínima parte por la que pagamos todos”, tal y como lanza el capataz del Cristo de la Vera-Cruz, Carlos Garrido, consciente de sus palabras por su experiencia diaria como Policía Local en Cádiz.

Y ante este escenario y la fecha actual, ya iniciado diciembre y con el calendario marcando poco más de 100 días para el Domingo de Ramos (dos meses y medio para el Miércoles de Ceniza), el cofrade se rinde ante la evidencia: “Soy muy negativo, no le veo futuro a las salidas a tan corto plazo”, confesaba Anelo, que es hermano mayor del Santo Entierro de San Fernando. “Es que a día de hoy tenemos toque de queda, que nos afectaría a todas las hermandades”, añade.

El lado contrario se sitúa el presidente del Consejo, Juan Carlos Jurado, que sigue manteniendo viva la llama de la esperanza. “Tenemos que transmitir optimismo, primero porque quedan más de cien días por delante, y segundo porque parece que hay avances con la vacuna”, lanzó en el debate, en el que ya habló abiertamente de “otros escenarios posibles” para el desarrollo de la Semana Santa. “La Semana Santa de 2021 no va a tener nada que ver con la de este año, entre otras cosas porque vamos a poder estar más cerca de las imágenes”. Y, por tanto, la decisión de las cofradías no puede ser o todo (salidas procesionales) o nada; de ahí que anden buscando esa escala de grises tan difícil.

Entre otros posibles escenarios, en la sede de Cajasol se ha hablado de seguir el modelo del Gran Poder, que los primeros días de octubre salió a la plaza donde está situada su basílica para presidir en a calle una función extraordinaria, con la plaza completamente acotada. “Con un recorrido aforado y acotado, una carrera oficial completamente perimetrada, es perfectamente posible la Semana Santa”, lanzaba Carlos Garrido, que inmediatamente ponía un muro a ese callejón: “eso requiere una capacidad económica que no sé si hay”.

Se habló también de imágenes en parihuela, o de templos abiertos para contemplar las imágenes en su interior. Pero lo único que está claro es que lo que pueda ocurrir o no, lo que esté permitido o prohibido, hasta dónde se pueda conmemorar del Domingo de Ramos en adelante es a día de hoy una completa incertidumbre. “¿Quién sabe cómo va a celebrar la Nochebuena?”, se preguntaba al respecto Juan Pedro Guerrero. Si lo que está por venir en apenas tres semanas es una incertidumbre, qué no será lo que asoma aún a tres meses vista.

¿Y hasta cuándo puede alargarse esta agonía respecto a la Semana Santa de 2021? En el Consejo, cargado de optimismo, creen que hasta 45 o 50 días antes del Domingo de Ramos (diez días antes del inicio de la Cuaresma, a principios de febrero) se puede mantener la espera de una decisión definitiva. Decisión que según dejó entrever Jurado dependerá primero de la posición que adopte la Junta de Andalucía, que está preparando un informe y que tiene previsto mantener una reunión a primeros de año, y en última instancia del acuerdo que adopte el pleno de hermanos mayores en base al planteamiento que eleve la comisión que actualmente trabaja de cara a esa Semana Santa de 2021 que aguarda en un callejón con muy pocas salidas.

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