Las galaxias pueden morir antes de lo que se pensaba

Unos investigadores encuentran una galaxia que a una edad relativamente joven (700 millones de años) dejó de producir estrellas.

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Las galaxias pueden morir antes de lo que se pensaba
Las galaxias pueden morir antes de lo que se pensaba / NASA / ESA
Agencias

02 de abril 2025 - 18:58

Un equipo liderado por astrónomos de la Universidad de Ginebra (UNIGE) ha descubierto que las galaxias podrían dejar de formar estrellas y morir -lo que los científicos denominan galaxias quiescentes o apagadas- antes de lo que se creía hasta ahora.

El equipo ha analizado datos recogidos por el telescopio especial James Webb mediante el programa RUBIES y con ellos ha encontrado una galaxia que a una edad relativamente joven (700 millones de años) dejó de producir estrellas y comenzó un proceso que en inglés se conoce como quenching, siendo la más lejana de este tipo nunca descubierta.

En comparativa, nuestra galaxia, la Vía Láctea, tiene unos 13.600 millones de años, sólo unos 200 millones de años menos que el universo creado con el Big Bang, y sigue creando estrellas en algunas de sus zonas.

"El descubrimiento de la nueva galaxia implica que las galaxias quiescentes en los primeros 1.000 millones de años del universo son cien veces más abundantes de lo que predecían los actuales modelos", aseguró en un comunicado el estudiante de doctorado del Departamento de Astronomía de UNIGE Andrea Weibel, principal autor del estudio, que se ha publicado en la revista Astrophysical Journal.

Replantear los modelos teóricos del universo

Según la UNIGE, este hallazgo obliga también a reconsiderar otros factores clave en los modelos teóricos actuales del universo, desde los efectos de los vientos estelares a los derivados de la formación de estrellas y agujeros negros en las galaxias.

Una galaxia típica forma estrellas mediante la absorción y concentración de gas, algo que sin embargo no puede hacer de forma indefinida: en el universo conocido la mitad de ellas han dejado de hacerlo y son quiescentes.

También se las conoce como rojas y muertas, ya que en ellas no hay estrellas azules, jóvenes y brillantes, sino rojas y de menor tamaño (nuestro Sol se encuentra en una edad intermedia entre ambas y es considerada una estrella amarilla).

El telescopio James Webb ha permitido observar galaxias tan alejadas que la luz que observa en ellas procede de épocas relativamente próximas al Big Bang y al nacimiento de muchas de ellas, pero gracias a tecnologías avanzadas como la espectroscopia de infrarrojos cercanos se ha identificado que algunas de ellas ya eran quiescentes en esas épocas de juventud.

El programa RUBIES (siglas en inglés de Rojas Desconocidas/Sondeo Extragaláctico del Infrarrojo Brillante) está liderado por países europeos y ha analizado miles de galaxias, muchas de ellas nunca antes detectadas.

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