Microsoft cumple 50 años: medio siglo de innovación tecnológica y liderazgo económico
El legado de la compañía fundada por Bill Gates y Paul Allen no solo se mide en productos y servicios, sino en la forma en que ha cambiado la relación de la sociedad con la tecnología.
Bill Gates anticipa un futuro con la IA como una compañera en el 50 aniversario de Microsoft

El 4 de abril de 1975, dos jóvenes entusiastas de la informática, Bill Gates y Paul Allen, fundaron Microsoft en Albuquerque, Nuevo México. Lo que comenzó como una pequeña empresa dedicada a desarrollar software para el Altair 8800 -uno de los primeros ordenadores personales de la historia- se ha convertido, cinco décadas después, en una de las compañías tecnológicas más influyentes y valiosas del mundo.
Este 2025, Microsoft celebra su 50º aniversario consolidada como un actor clave en la transformación digital global, tanto desde el punto de vista tecnológico como económico.
Su historia es también la historia de cómo la informática pasó de ser un ámbito reservado a expertos a convertirse en parte fundamental de la vida cotidiana, laboral y empresarial de millones de personas en todo el planeta.
Los inicios: Gates, Allen y la revolución del PC
Bill Gates y Paul Allen fundaron Microsoft con el propósito de desarrollar un intérprete de BASIC para el Altair 8800, uno de los primeros ordenadores personales. Aquella pequeña firma pronto captó la atención de IBM, que eligió su sistema operativo, MS-DOS, para su primer PC.
Este acuerdo sería decisivo: Microsoft comenzó a consolidar su posición como proveedor de software para la nueva era de la informática doméstica.
Gates, al frente de la empresa como CEO durante sus primeras décadas, fue el artífice de una estrategia ambiciosa: un ordenador en cada escritorio y en cada hogar. Bajo su liderazgo, la compañía lanzó en 1985 la primera versión de Windows, una interfaz gráfica que haría más accesible el uso de los ordenadores.
El punto de inflexión llegaría en 1995 con el lanzamiento de Windows 95, un sistema operativo que redefinió la experiencia de usuario: introdujo el sonido de inicio, la barra de tareas, la papelera de reciclaje, los accesos directos y el soporte plug and play para instalar hardware. Vendió más de siete millones de copias en todo el mundo en semanas, convirtiéndose en el sistema operativo más popular de la historia en ese momento.
Esa expansión también tuvo una traducción directa en el plano económico: en 1999, Microsoft se convirtió brevemente en la empresa más valiosa del mundo, superando el billón de dólares en capitalización bursátil. Dos décadas después, en 2024, volvió a alcanzar ese hito al convertirse en la primera compañía en superar los tres billones de dólares de valoración, revalidando su papel como motor del sector tecnológico y referencia en los mercados financieros.
Expansión, diversificación y la era Ballmer
Durante los años 2000, Microsoft vivió una etapa de consolidación y expansión bajo la dirección de Steve Ballmer, que asumió el cargo de CEO en 2000 tras la retirada de Gates. Ballmer impulsó la diversificación del negocio y su entrada en nuevos sectores.
En 2001, la compañía lanzó Xbox, su primera consola de videojuegos, que marcó el inicio de una división que hoy es estratégica para el grupo.
También durante su mandato se produjo la adquisición de Skype en 2011, el servicio de videollamadas más popular de la primera década de los 2000 (y que ahora va a cerrar), y la introducción de los dispositivos Surface en 2012, con los que Microsoft entró en el mercado del hardware con una apuesta por el diseño y la portabilidad.
Ballmer también afrontó retos significativos, como el auge de Google, Apple y Amazon, y algunas decisiones fallidas como la compra de Nokia o el escaso éxito del sistema operativo para móviles Windows Phone. Sin embargo, sentó las bases para el siguiente gran salto de la compañía.
La reinvención bajo Satya Nadella: nube, IA y diversificación
El punto de inflexión moderno llegó en 2014, con la llegada de Satya Nadella como director ejecutivo. Bajo su liderazgo, Microsoft abandonó su enfoque centrado exclusivamente en el software para el PC y se transformó en una empresa orientada a la nube, la inteligencia artificial y los servicios multiplataforma.
Azure, su plataforma de computación en la nube, se ha posicionado como uno de los principales pilares de ingresos, rivalizando directamente con Amazon Web Services en un mercado estratégico para el futuro de las empresas y las administraciones públicas.
Microsoft ha realizado adquisiciones estratégicas en esta etapa, como LinkedIn (2016), GitHub (2018), y recientemente Activision Blizzard, con una inversión de casi 69.000 millones de dólares. Además, ha impulsado la accesibilidad y la innovación con productos como el primer controlador adaptativo para Xbox (2018), y ha avanzado en tecnologías emergentes como la computación cuántica con el desarrollo del chip Majorana 1.
Simultáneamente, Microsoft ha realizado importantes apuestas en inteligencia artificial, convirtiéndose en uno de los principales socios estratégicos de OpenAI, creadora de ChatGPT.
Esta alianza ha dado lugar a nuevas herramientas basadas en IA generativa, como Copilot, que se integran en sus suites de productividad (Word, Excel, Outlook, Teams) y que ya están transformando la forma en la que millones de personas trabajan en todo el mundo.
Esta estrategia de diversificación también ha impulsado su crecimiento financiero.
Microsoft no solo ha evolucionado tecnológicamente, sino que también ha reforzado su posición como una de las mayores corporaciones del mundo. En 2024, se convirtió en la primera empresa en superar los tres billones de dólares de capitalización bursátil.
En el último ejercicio fiscal, Microsoft superó los 240.000 millones de dólares en ingresos y obtuvo beneficios por encima de los 80.000 millones, cifras que reflejan su solidez operativa y su capacidad de adaptación a los nuevos paradigmas tecnológicos.
Problemas regulatorios
Uno de los episodios más delicados en la historia de Microsoft tuvo lugar a finales de los años 90, cuando la compañía fue acusada de prácticas monopolísticas por integrar su navegador Internet Explorer dentro del sistema operativo Windows.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos, junto con 20 estados, presentó una demanda en 1998 argumentando que Microsoft abusaba de su posición dominante para eliminar a la competencia, especialmente al entonces popular navegador Netscape.
El juicio, que acaparó la atención internacional, concluyó en 2001 con un fallo que determinó que la empresa había violado las leyes antimonopolio. Aunque inicialmente se propuso dividir Microsoft en dos entidades, finalmente se llegó a un acuerdo menos severo que obligaba a la compañía a permitir mayor interoperabilidad con software de terceros y a estar sujeta a supervisión judicial durante varios años.
Los problemas regulatorios no se limitaron a Estados Unidos. En 2004, la Comisión Europea impuso a Microsoft una multa histórica de 497 millones de euros por abuso de posición dominante en el mercado europeo, también relacionada con la integración de Windows Media Player en el sistema operativo. Bruselas consideró que la práctica perjudicaba a los competidores y a los consumidores, y exigió a la compañía ofrecer versiones de Windows sin el reproductor integrado.
En los años posteriores, Microsoft recibió nuevas sanciones en la UE por no cumplir con los compromisos adquiridos, incluida otra multa en 2013 de 561 millones de euros por no mantener activa la pantalla de selección de navegadores en Windows 7.
Estos conflictos marcaron un antes y un después en la supervisión de las grandes tecnológicas y anticiparon el escrutinio regulador que, en la actualidad, se extiende a todo el sector digital.
Un legado que mira al futuro
Cincuenta años después de su fundación, Microsoft es mucho más que un fabricante de software. Es una potencia tecnológica global, un actor económico de primer orden y un símbolo de cómo la innovación puede redefinir industrias enteras. Su historia es también la historia de la digitalización del mundo moderno: desde el nacimiento del PC hasta la era de la inteligencia artificial.
Desde el MS-DOS hasta la computación cuántica, desde el ordenador personal hasta la inteligencia artificial, Microsoft ha acompañado (y a menudo liderado) la evolución tecnológica del último medio siglo. Su legado no solo se mide en productos y servicios, sino en la forma en que ha cambiado la relación de la sociedad con la tecnología.
Lejos de conformarse con lo logrado, la compañía mira hacia adelante con ambición renovada. En los próximos años, espera seguir liderando la transición hacia nuevos modelos de trabajo, servicios basados en la nube, experiencias inmersivas y soluciones basadas en inteligencia artificial.
Microsoft celebra sus cinco décadas de existencia como una empresa global, con más de 220.000 empleados, presencia en más de 190 países y un papel clave en la transformación digital de sectores como la sanidad, la educación, las finanzas o la industria.
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