Tribuna Económica
Joaquín Aurioles
Balanzas
La primavera es una de las estaciones más esperadas por gran parte de la población, empieza el buen tiempo, los días son más largos, hay más horas de sol y el ambiente parece estar más relajado; en cambio, las personas alérgicas temen a esta estación porque suele venir acompañada de síntomas de malestar como picor de nariz, garganta, ojos y estornudos, por lo que el paquete de pañuelos se convierte en el gran aliado de estas personas durante varios meses.
Este año puede ser una etapa dura para todos los alérgicos debido a las altas temperaturas registradas durante el invierno y a la gran cantidad de precipitaciones que se han producido a lo largo del mes de marzo, esto provocará que el polen permanezca más tiempo en el ambiente, lo que puede traducirse en que los síntomas de la alergia sean más resistentes.
La Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) ha publicado los datos del estudio para poder determinar la intensidad de la primavera de este año en las diferentes zonas geográficas. Para ello, el Comité de Aerobiología Clínica de la SEAIC ha utilizado los datos de temperatura, precipitaciones y humedad suministrados por la Agencia Estatal de Meteorología junto con los datos históricos de pólenes de gramíneas de las diferentes estaciones de la Red de Captadores de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica.
En el mapa de pólenes publicado por la SEAIC se puede comprobar que por el momento Cádiz está en un nivel de alerta bajo, ya que apenas se registran 50 granos de polen por metro cúbico de los diferentes pólenes que se estudian. Estos son buenos datos, porque a pesar de haber tenido un invierno pasado por agua y con altas temperaturas parece que de momento, la vida de los alérgicos gaditanos no va a ser demasiado dramática.
Las previsiones resultantes tras el análisis exhaustivo de los datos indican que los índices en el centro peninsular prometen variar en función de su localización. “En Andalucía se prevé una primavera leve en Almería, Cádiz, Málaga y Huelva, con un nivel de pólenes de entre 1.000-3.000 granos/m3. En Córdoba y Granada se prevé moderada, con unos niveles de más de 3.000 granos/m3 e intensa en Sevilla y Jaén, que está previsto que registren unos índices de más de 5.000 granos/m3". Así lo ha explicado el doctor Juan José Zapata, presidente del Comité de Aerobiología Clínica de la SEAIC.
Los fenómenos meteorológicos extremos, como sequías, fuertes vientos, calimas o tormentas eléctricas, también desempeñan un papel clave en la dispersión de aeroalérgenos. Algunos estudios han demostrado que las tormentas eléctricas, por ejemplo, pueden fragmentar los granos de polen en partículas microscópicas que penetran con mayor facilidad en las vías respiratorias, aumentando el riesgo de crisis asmáticas graves. “Estamos viendo cómo los cambios en el clima están generando un entorno más hostil para los pacientes alérgicos. Las temporadas de polen no solo son más largas, sino que los niveles son más elevados, lo que agrava los síntomas de los pacientes alérgicos”, explica el Dr. Darío Antolín, vicepresidente de la SEAIC y miembro del Grupo de Trabajo de Alergia sobre Medio Ambiente, Contaminación y Cambio Climático.
La contaminación del aire agrava la sensibilidad a los alérgenos y potencia sus efectos en la salud respiratoria. Un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) confirma que la exposición a contaminantes como el dióxido de nitrógeno (NO₂) y las partículas en suspensión (PM2.5) altera la barrera protectora de la mucosa nasal, la piel y la conjuntiva ocular, facilitando la penetración del polen y otros aeroalérgenos. Asimismo, tras eventos climáticos extremos, se ha observado un aumento de la contaminación del aire, lo que refuerza el impacto negativo sobre la salud de las personas con alergias.
Temas relacionados
También te puede interesar
Lo último
Tribuna Económica
Joaquín Aurioles
Balanzas
El parqué
Jornada volátil
La tribuna
Tocando a las puertas de la inmortalidad
No hay comentarios