Usuarios de la escuela de adultos de San Fernando denuncian la avería del ascensor desde principios de curso

Advierten de los problemas que la situación supone para las personas con problemas de movilidad, que tienen que acceder a las clases en las plantas superiores del edificio

Hoy se cumple un año de la inauguración de las nuevas instalaciones en la plaza de San José

Instalaciones de la Escuela de Adultos, inaugurada en octubre.
Instalaciones de la Escuela de Adultos, inaugurada en octubre. / D.C.
Arturo Rivera Barrera

02 de octubre 2021 - 12:02

San Fernando/El ascensor del nuevo Centro de Educación Permanente (CEPER) María Zambrano está averiado desde comienzos del curso escolar, según la denuncia que han realizado algunos de los usuarios de estas instalaciones, que han mostrado su malestar ante la demora que arrastra su necesario arreglo.

Se trata -advierten- de un problema que afecta de lleno a numerosos alumnos del centro que presentan problemas de movilidad (algunos van con muletas, otros con andadores) y que, sin embargo, tienen que acceder a aulas que están en los pisos superiores del edificio por la escalera ya que el ascensor no puede utilizarse.

El edificio, estrenado hace tan solo un año, presenta grandes problemas de accesibilidad si el elevador no funciona. Y la situación se prolonga desde hace ya varias semanas sin que haya visos de una pronta solución.

No es la primera vez que se denuncian problemas en las nuevas instalaciones de la escuela de adultos. Ya el año pasado, apenas dos meses después de su inauguración, se advirtió de la existencia de filtraciones que habían dado la cara tras un temporal de lluvia y de las repetidas averías del ascensor. AxSí San Fernando se hizo eco entonces del problema.

El nuevo Centro de Educación Permanente (CEPER), habilitado en los antiguos juzgados de la plaza de San José, abrió sus puertas hace justo hoy un año -el 2 de octubre de 2020- tras un largo y complicado recorrido previo. En estas instalaciones se aglutinaba además a los alumnos que hasta entonces se repartían en los dos centros existentes en la localidad (en la calle San Bruno y en la Casa Colorá), espacios que ahora han sido cedidos a otras entidades y colectivos para distintos proyectos sociales.

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