Instalaciones de ADACCA en Cádiz: un ascensor sin servicio y otras deficiencias

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El edificio de la asociación en la capital, en el polígono exterior de Poniente de Zona Franca, trae de cabeza a responsables y trabajadores

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Placas desprendidas del techo en el pasillo de acceso a las instalaciones de ADACCA.
Placas desprendidas del techo en el pasillo de acceso a las instalaciones de ADACCA. / Jesús Marín

El intenso y comprometido trabajo que realiza la Asociación de Daño Cerebral Adquirido de Cádiz (ADACCA) con los más pequeños se ve afectado cada día por una serie de deficiencias que tiene el edificio en el que se encuentran sus instalaciones, locales que la asociación utiliza en régimen de alquiler. Desde un “imprescindible” ascensor sin servicio hasta goteras, filtraciones y un aire acondicionado estropeado, el listado no viene sino a complicar, y mucho, las condiciones de trabajo y atención a los pequeños con daño cerebral.

De todos estos problemas, quizás uno de los que más preocupa es el del ascensor más cercano a la entrada en las instalaciones de ADACCA. Arreglado desde hace algún tiempo, los técnicos no pueden ponerlo en funcionamiento porque hay filtraciones de agua que, evidentemente, no aconsejan su uso.

Se trata de una infraestructura esencial para que los niños accedan a su rehabilitación. Hay otro ascensor en el edificio, pero situado lejos de ADACCA, lo que supone un hándicap para unos niños que muchas veces presentan problemas de movilidad y desplazamiento. Y, además, el ascensor inhabilitado tiene las dimensiones precisas para puedan entrar las sillas de tamaño especial que algunos menores usan para desplazarse, sillas especiales que no caben en el otro ascensor.

Ángel Sánchez explica que han insistido varias veces sobre este tema a la comunidad de propietarios del edificio, sin que hasta la fecha se haya dado una solución para poner en funcionamiento este equipamiento fundamental para el trabajo diario con los pequeños.

Otro aspecto que es competencia de la comunidad de propietarios, según se explica desde ADACCA, es el problema de las goteras y las filtraciones de agua, que afectan a los dobles techos de los pasillos, que presentan riesgo de caída, y que entra también por las cristaleras cuando llueve, además de acumularse en el techo de un edificio que no parece estar en las mejores condiciones.

Y el calor. El aire acondicionado está estropeado y la inmediata llegada de las altas temperaturas, junto al intenso sol vespertino, dificultan el trabajo con los más pequeños. En este punto, Ángel Sánchez explica que Zona Franca, que es quien alquila las instalaciones a ADACCA, suele responder con prontitud a las demandas de la asociación, aunque advierten: “El calor es horrible. Hay momentos en los que es difícil trabajar”.

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